Domingo, 17 de diciembre de 2017

El postureo   

Puede ser que tenga algo que ver con la “corrocería” de la que habla Ortega y Gasset en su obra ¿Qué es filosofía? refiriéndose el filósofo a la palabra puesta en boca de un personaje de novela. Y la verdad en las crónicas de un mirador que ve y observa con  atención no podía faltar ni el invento de la palabra, ni ell hecho mismo que lleva consigo, incluso aunque la palabra pueda resultar un poco cursi. Pero compensa el que si la exprimimos pudiera estar llena de un contenido jugoso, que puede ser histórico. Es una de las palabras que más se han pronunciado en estos últimos meses, de manera que si nos ponemos ampulosos podríamos decir que estamos en la “época del postureo”. Comienzos del tercer milenio. Pero la diferencia con “carrocería” está en el motor, los mandos, el volante, la dirección, para que el coche arranque y marche. Pero en el postureo lo importante es la palabreja, porque por dentro es como esa especie de hongos oscuros que se encuentran por el campo y se llaman “pedos de lobo”, ¡que desilusión ¡ el contenido no es más que un leve ruidito y un polvillo que sale de la cápsula y se desvanece en segundos. En suma que el postureo no es más que eso: pose, posturas y posturitas, incluso acrobáticas para mostrarse y así poder volver a ponerse  ante la cámara y salir en la foto y en la tele. Estas posturitas de los partidos políticos y sus líderes están de moda. Pero esto no  es de hoy y no es sólo de las “celebretys” sino que quizá por mimetismo se ha hecho comportamiento general de la gente, de modo que casi nada es lo que aparece.