Lunes, 11 de diciembre de 2017

La madurez del ser humano

Si buscamos el origen de madurez, podemos encontrarlo en las diferentes Escuelas Psicológicas y como no podía ser de otra forma en la naturaleza, la agricultura nos habla de “la  madurez” la sazón del fruto.

 En el ser humano comienza en la segunda edad,- La adultez´- a disfrutar de la experiencia del aprendizaje  recibido a lo largo de la Primera Edad, infancia y juventud.

El concepto de madurez, ha ido evolucionando a lo largo de la historia, para la piscología, es la integración del individuo, equilibrio, capacidad de afrontar adecuadamente los retos de la vida.
No se concibe de forma estática, sino de forma dinamica; la vida se entiende como un proceso permanente de maduración y adaptación al momento.

CUENTO

 Toño, era un niño al que no gustaba ir al colegio; sus padres le reprendían con mucha frecuencia la falta de atención a todo lo que se decía en casa y en clases. Llegó el temido día - las evaluaciones -

Ni una  asignatura había aprobado. La riña fue muy fuerte,¿ y el castigo?: no salir con sus amigos, no ver la televisión, no jugar con la consola, no jugar al ordenador; un no interminable de prohibiciones.

Toñito dice:

-Esto no es vida ¡Que ganas tengo de ser mayor y poder hacer lo que quiera! Ufff

 ¿Cuándo llegará ese día?

Por la mañana, al despertarse ve sobre su cama un gran ovillo de seda. Lo toca, curiosea. Pero la sorpresa fue mayor al escuchar la voz del ovillo

-Toñito, trátame con sumo cuidado, estoy formado por todos los días de tu vida, según

 vayan pasando, me iré quedando mas y mas delgado, hasta que ya no quede de mí ninguna hebra.

-¡Tonterías! –Dice Toño-, los ovillos no hablan y menos dicen cosas tan raras.

-No es nada raro lo que te digo. Haz la prueba.

Toño que era muy curioso, apenas conocía la paciencia, tira de golpe del hilo de seda y…

¡Ya no era un niño!, se había convertido en un chico, guapo, rubio, interesante.

-¿No tenías tantas ganas de ser mayor?. Ya lo eres Antonio, eres un apuesto joven, pero recuerda, que nunca podrás volver a ser el niño que mamá levanta cada mañana, da el desayuno, mima, cuida, y siempre rezongas para ir al colegio, donde solo haces¡ jugar y jugar!, sin interesarte por aprender.

Pero Toño que no escucha al ovillo, sigue tirando del hilo, ahora ya no era un adolescente, se había convertido en  un joven.

Sigue su curiosidad y pregunta:

-Ovillo quiero saber que voy a ser en la vida, sí me voy a casar, sí voy a tener hijos, sí mis hijos…

Tiró del hilo, y efectivamente se vio delante de una mesa de oficina, casado con tres hijos, dos lindas niñas y un niño.

¡De pronto mira el ovillo! y ve que ya apenas queda hilo, levanta la cabeza, y en el espejo del armario, hay un señor mayor, de cabello blanco, con el rostro lleno de arrugas, solo, con dificultades para poder caminar. Asustado, intenta enrollar el hilo, pero ya es imposible, mil veces quiere dar vuelta, y vueltas, pero el hilo de seda se había vuelto rígido.

El ovillo antes grueso, era  ahora un fino hilo, cortito, casi invisible, su voz  fuerte y segura, era un débil susurro.

-D. Antonio ha desperdiciado tontamente su vida, su pereza le llevó a pasar por la vida sin molestarte en progresar como persona, se dejó llevar por el momento, ahora no puede dar marcha atrás, no puede recuperar el tiempo perdido.

.El viejo Antonio, comenzó a gritar y gritar…su madre asustada acude al cuarto ¿Qué te  pasa hijo?, ¿Qué ocurre?

-Mamá he tenido una tremenda pesadilla.

Poco a poco cuenta a su madre la tragedia que había vivido por ser perezoso y curioso, por desear ver, y vivir acontecimientos futuros.

Toño desde aquel día fue un niño estudioso, cumplidor de sus deberes, no por eso, dejó de jugar y tener más amigos que antes. Hasta le nombraron ¡El mejor alumno del curso!

La vida es un reto, ante el reto podemos tomar dos posturas: dejarnos llevar según sople el viento, o coger el timón y con esfuerzos y sacrificios, llegar a manejar las velas del barco por fuerte que soplen vientos huracanados, y al final, llegar a feliz puerto.