Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Sandeces

De tres de las acepciones que de esta palabra nos encontramos en el diccionario (despropósito, simpleza o necedad) escogemos la segunda, simpleza que puede ser tontuna o nadería. Es la última del Grupo Municipal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Salamanca en permanente despiste; proponen “crear un registro para descubrir a qué perro corresponden las heces dejadas en la vía pública”, señor, señor qué cruz. Usted dueño de un caniche, galgo a pastor alemán, voluntariamente tal vez, facilitará al servicio municipal correspondiente el ADN de su can, de  manera que encontrada una caca en la acera o la calzada, ésta será recogida de inmediato y trasladada al lugar  habilitado al efecto, para ser analizada e ipso facto descubierto el autor de la guarrada. Al momento multa y dieciocho euros a mayores por el coste del estudio. Pensar en dos mil quinientos afiliados menos a la seguridad social, quinientos cincuenta y ocho parados más, la alarmante disminución de la población año tras año, el cierre de negocios, el desencanto de la juventud, mendigos en la calle… eso, oiga, son problemas menores.

Me comentaba un amigo la otra mañana, caminando las calles sin rumbo y en animada platica, que el ciudadano debería disponer de un número de teléfono con línea directa  con la UNESCO, una forma de hacer llegar sus quejas al organismo europeo que vela por el patrimonio, dado el poco caso que en Salamanca nos hacen. Sería una manera de meter presión y de tener la oportunidad de denunciar la cantidad de barrabasada que se encuentran por las calles de esta ciudad Patrimonio de la Humanidad: unos restos vacceos de más de dos mil años en un edifico abandonado a su suerte en la calle La Rúa; un casquete en los tejados de una casa en la calle Libreros; un adefesio que cada día contempla en su rincón Pepe Ledesma…

O la desidia y el desastre que supone constatar que tanto la administración local, como la regional y la nacional marean la perdiz cuando se trata de abordar la restauración de un monumento en esta ciudad. La tan esperada y necesaria rehabilitación de la Casa de las Conchas tendrá que esperar un tiempo, porque los obligados informes técnicos se hacen duendes en alguno de los estamentos administrativos, en este caso en Madrid. Un mal endémico en esta España de papel tras papel, pase por registro con su escrito por triplicado, adjunte el carnet de identidad, tres pólizas, una memoria técnica. Cuando no alegan un error de cálculo o un defecto de forma y a volver a empezar con el papeleo.