Lunes, 18 de diciembre de 2017

EL CLÁSICO

Ayer vi el Barca – Real Madrid. Alucinante la gente que había en el bar y la emoción que estentóreamente manifestábamos.

Me da vergüenza participar en los beneficios de esta mafia en la que se ha convertido el fútbol. Veo la selección y alguno de estos partidos pero reconozco que es uno de los “pan y circo” de esta sociedad, pero quizá los necesitemos.

Los instintos más bajos que están ahí, supongo no debemos ignorarlos. Sólo hay que ver las películas de Torrente el éxito que han tenido en España.

Por estos gustos  supongo que me debo declarar muy vulgar. Milani decía que la verdadera cultura está en quien pertenece a la masa y domina la palabra. También es verdad que me cabrean las prioridades que manifestamos. Me cabreo cuando voy a algún espectáculo de circo y veo gente jugándose la vida que viven con lo justo y la desproporción en el dinero que mueven estos corre pelotas.

Lo que más me enerva es la cobertura mediática que tienen estos eventos. Se le da más importancia que a la crisis de los refugiados o a las múltiples tragedias e injusticias por medio mundo. Leemos más los periódicos deportivos que las noticias nacionales o internacionales que no nos preocupamos de desgranar.

No estoy ni mucho menos en  contra  del deporte. Siempre lo he incluido como una parte muy importante en la educación de adolescentes. Permite motivación, salud, tolerancia a la frustración, sentimiento de equipo, esfuerzo, asunción de responsabilidades, controlar impulsos,  etc. Además me parecen muy importantes los deportes de equipo para la socialización bien llevada y son una muy buena herramienta de psicología indirecta para transmitir importantes valores.

Antes que la apatía por todo y el excesivo sedentarismo sirve hasta el fútbol. Pero en mi caso prefiero cien veces el baloncesto. Me parece que es más completo y permite sacar adrenalina de forma fuerte pero menos agresiva o por lo menos en mi experiencia hay menos momentos de disrupción o agresividad.

He buscado utilizar el baloncesto para la integración por medio de Street basket, unido un poco al rap  u otros lenguajes de la calle pero aquí no es eficaz como por ejemplo en las calles de Harlem. Aquí hay que reconocer que funciona mejor el fútbol. En Santiago Uno hemos ganado dos veces el campeonato de fútbol sala y en baloncesto somos malísimos en general.

Seguiremos haciendo deporte con nuestros chicos y me preocupó cuando no veían la final del mundial que ganó España, que algunos nos volvíamos locos, es peor esa dejadez o apatía, pero por favor no sólo fútbol hay mucha vida primero.