Lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Echamos un palique?

Recuerdo mi infancia y las emociones y sentimientos se agolpan junto a palabras hoy en deshuso.

-Vamos a echar un palique.

 Y efectivamente, comenzaban los ancianos “una palique” escuchaba temas de lo más diverso, lo mismo hablaban de cine, que de sus orígenes, que de su familia…lo importante era que las horas pasaban en plena distracción, y como medio de unión del palique “la bendita palabra”.

Hoy me gustaría retomando el palique, tocar de algunos temas, no voy a hablar de ortografía, sintaxis, puntuación o léxico…porque a buen seguro, que alguna risotada saldría de la boca del lector. Recuerdo, que con cinco faltas en el dictado, se puntuaba con repetir y los acentos, puntos y comas, eran diez los permitidos. Podría como “Alas” hacer uso del diccionario de galicismos, algo muy habitual, en quien desea ser correcto hasta el extremo, para luego criticar sin piedad al escribidor, incluso cuando - el perfecto- envía, e-mail, olvida (según los últimos estudios psicológicos) qué correos tan perfectos, son poco espontáneos, y carentes de afectividad, no obstante  usando - El secreto diccionario - se pueden causar heridas mortales a quien pone el corazón en cada línea, en cada verso, en cada reflexión.

Recuerdo al famoso escritor que decía:” lo poco que algunos piensan que valgo, lo valgo por sincero y claro y hasta por duro ¿por qué no? Además pienso que se lo merecen”. Olvidaba Leopoldo, guiado por su afán de notoriedad y egocentrismo, que nunca se debe humillar a quien piensa o escribe - creemos-  peor que nosotros, de nuestras diferencias escritoras, nace un abanico amplio y rico ¿Qué sería si todos escribiéramos igual y pensáramos lo mismo?

Pero hay carácteres irritables, resentidos, que desean obviar el talento de los otros, mientras el de ellos lo ponderan, hasta dejarlos, por redichos, vacios de contenido.

Hace poco que ha terminado la Semana Santa ¿recuerdas? Y cada año me parece más carente de significado, y son precisamente los cofrades los que dan un aire de fiesta cuando debe ser de luto y recogimiento.

¿No íbamos a hablar de libros?

  • No te  preocupes en el palique entra todo lo actual, pero si quieres, seguimos hablando de escritores,  libros y librerías, por cierto, aun me cuesta pasar por la  calle dónde se encontraba la añorada Librería Cervantes, saborear el amargor del día cerró las puertas, allí, entre estanterías durmieron sueños.
  • Verdad dices, aquello era librería, no grandes superficies, donde todo se encuentra ordenado, limpio, y el empleado es amable presto en atender al cliente, pero cerca está la pesca, la frutería…vamos que son diferentes aromas y no pueden convivir, el papel tiene sabor a rancio, o sabor a nuevo, pero sabor a papel ¡Caramba!, basta de disfraces.
  • Un conocido amigo escritor me comenta que no hay librerías como las de antes porque no hay escritores, ni críticos, como en otras épocas.

-También es cierto lo que dices, y el caso es que todos tenemos que seguir colaborando y dando gracias, a quien nos deja publicar en sus diarios y paginas, porque como en “aquellos tiempos” la venta de libros no llega para pasar los 30 días de cada mes, además tenemos escritos a vuela pluma, de calado profundo, donde lo mismo, como hacemos ahora en el palique, podemos mezclar libros, lechugas, escritores y criticas plurales.

-No, siento llevarte la contraria en lo referente a críticos, no se puede criticar, o estás conmigo o te expulso del grupito, siguen siendo igual: los malos y los que elogian, los únicos críticos que se encuentran, o sales en la foto, o te retiran del círculo, si no aplaudes preñeces sietemesinas con aires de parto cumplido.

-La situación literaria española sigue siendo muy deficitaria, muy necesario sería que alguien se pusiera a atajar el mal que corrompe las letras, desenmascarando y ridiculizando lo que es poco digno.

-¿Entonces vamos como en política?

-No me hables de política que aún tengo atragantado el noticiero, además de política no entiendo ¡Caramba!

-Tengamos en cuenta amigo,  que nunca nos hemos caracterizado por ser un país leído, no entendemos de calidad autentica, y pasan por válidos -aunque por muy breve tiempo-productos peligrosos para la moral, las buenas costumbres y la formación, esos que pagan a negros y ellos firman, tienen cola en la ferias libreras, pero… Respetemos al vulgo y los criticastros pagados.

- Bueno que el tiempo se nos echó encima, y el dueño del café ya nos mira con mala cara, hemos pedido café, el agua el bicarbonato…perdón, perdón el antiácido y aquí seguimos dando al palique sobre la  lesa literatura toda la tarde.

-¿Y qué me dices de los poemas de un verso?, ¿de versos fraccionados desprovisto de apoyos y junturas?

-Nada digo, mañana seguimos con nuestro palique, hoy hemos reducido a cenizas, cuartillas y cuartillas, donde paliqueamos mucho, y al fin no llegamos a poner coronas y alabanzas que siguen dormidas en el cajón, defendamos lo  poco bueno, venerémoslo con autentico entusiasmo.

Hasta mañana D. José, recuerdos a su esposa.

 

Un palique

 Isaura Díaz de Figueiredo