Martes, 12 de diciembre de 2017

La planta de bioetanol de Babilafuente programa una parada de actividad el próximo lunes

CCOO habla de incertidumbre tras este parón y espera que la dirección de Abengoa avance su plan de viabilidad para la fábrica y el resto de áreas de  la empresa

Futuro incierto para la planta de Babillafuente

Abengoa ha anunciado para este próximo 4 de abril una parada técnica en la producción de la planta de bioetanol de Babilafuente “en un momento de máxima incertidumbre”, aseguran fuentes sindicales. La dirección de la empresa arguye “motivos técnicos y la baja de producción” para justificar esta parón en la actividad de la fábrica de las Villas.

Los trabajadores tienen miedo a que después de esta parada haya recortes en la plantilla dada la situación económica por la que atraviesa Abengoa a nivel general, aunque salvó  este lunes un nuevo 'match-ball' al conseguir adhesiones suficientes para solicitar al juez un aplazamiento de siete meses antes de declarar el concurso de acreedores.  La empresa de origen andaluz consigue así ganar tiempo para que sus acreedores firmen el plan de reestructuración que le evitaría la suspensión de pagos. Ahora bien, no tiene ni mucho menos liquidez suficiente para aguantar todo este tiempo; si las negociaciones se alargan más allá de finales de abril, fecha en que Abengoa espera tener cerrado el acuerdo, los acreedores tendrán que volver a 'aflojar la mosca' para que pueda pagar las nóminas y seguir funcionando.

Dificultades para pagar las próximas nóminas

Así lo aseguran distintas fuentes implicadas en el proceso, que recuerdan que la compañía pudo abonar la nómina de febrero -con retraso- gracias a que la banca desbloqueó la liquidez necesaria a cambio de la 'rendición' de Felipe Benjumea a sus exigencias de quedarse por debajo del 5% del capital, según informó ‘El Confidencial’. Posteriormente, la semana pasada, firmó una inyección de 137 millones procedente de varios fondos acreedores con un interés disparado de euribor más el 14,5% y la garantía del 14,3% del capital de Atlántica Yield (la filial norteamericana de Abengoa).

Con esta línea, teóricamente podrá pagar la nómina de algún que otro mes, pero tampoco le da para seguir funcionando mucho más allá. Un portavoz de la empresa asegura no tener calculado cuánto tiempo les permite funcionar esa cantidad, y otras fuentes consultadas aseguran que apenas 30 días. De ahí el interés de Abengoa en cerrar el acuerdo en abril, puesto que, de lo contrario, tendrá que buscar otros acreedores dispuestos a poner más dinero en la empresa y aceptar las condiciones draconianas que le impongan.

Necesita el 75% del pasivo y solo tiene el 40%

Por tanto, la cuestión crítica es si podrá conseguir suficientes adhesiones al plan de reestructuración en un plazo tan breve. Y, 'a priori', se antoja complicado. Abengoa necesita alcanzar el 75% del total del pasivo (no solo de la deuda financiera, como en el caso de la solicitud de prórroga de ayer) para poder imponer esas condiciones al 25% restante, según el real decreto-ley de medidas urgentes en materia de refinanciación y reestructuración de deuda empresarial aprobado en marzo del año pasado.

De momento solo cuenta con el 40%: los bancos del llamado G6, tras la salida del Sabadell (Santander, Caixabank, Bankia, Popular, Crédit Agricole y HSBC), y los fondos de inversión asesorados por la consultora Houlihan Lockey (entre otros, Blackrock, D. E. Shaw, Värde Partners, Invesco, Eton Park, Elliott International o Centerbridge). Para alcanzar ese 75%, tiene que sumar al resto de los fondos, a bonistas particulares y, sobre todo, a los proveedores.

Los proveedores y los bonistas, en contra

Aquí es donde aparecen los problemas. Porque ni los tenedores de bonos ni los proveedores están dispuesto a adherirse a un convenio de acreedores que les condena a quitas de hasta el 70%, es decir, a recuperar solo el 30% de su dinero. Fuentes de ambos colectivos aseguran que su objetivo no es llevar a Abengoa a la liquidación, dado que esa situación es la peor para todos, pero sí renegociar las condiciones propuestas por la compañía para recibir un porcentaje mayor. Y es que estas quitas son inasumibles para muchos de ellos: por ejemplo, muchos proveedores son pequeñas empresas que tendrían que cerrar y despedir a sus empleados si no cobran un porcentaje mayor de lo que se les debe.

Por tanto, salvo que Abengoa esté dispuesta a ceder en este punto y sus principales acreedores a asumir una parte mayor de la quita para hacerlo posible, la negociación se presenta bastante más larga de lo que espera la empresa, señala ‘El Confidencial’. Y ello conllevaría la necesidad de aportaciones de liquidez adicionales para poder seguir en funcionamiento. Así que Abengoa ha superado un nuevo ultimátum, pero ni mucho menos está salvada y le quedan muchos desafíos todavía por delante.