Jueves, 14 de diciembre de 2017

A vueltas con los pactos

Después del paréntesis de la Semana Santa algunas señorías habían quedado en llamarse para iniciar conversaciones. Han pasado 100 días desde las elecciones pero en todo ese tiempo sus señorías no han tenido tiempo de reunirse, ni siquiera de hablar ni hablarse y, muchísimo menos, iniciar discusiones sobre los distintos programas que pudieran acercarlos a un incipiente pacto. Sus señorías, sin embargo, han aprobado por unanimidad conceder 20 días de vacaciones a ambas cámaras, pues su trabajo legislativo, en estos cien días, ha sido agotador.

Hoy mismo se reúnen en el Congreso de los Diputados (escrito sin ánimo de provocación) Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Y se reúnen con el convencimiento claro de lo que quieren los españoles, del mandato inequívoco de la ciudadanía que les ha pedido a ellos, y solo a ellos, el cambio de la vieja política a los nuevos estilos políticos; y ellos, magníficos interpretes de la gente se reunirán para no acordar absolutamente nada, es pronto aún; en términos generales, los españoles, la ciudadanía y la gente han votado un 25% a cada formación política de las que están en la pomada y, a pesar de lo que dicen y repiten hasta el hastío, ninguno tiene un mandato explícito para hacer esto o aquello.

En contra de la opinión de la mayoría de los analistas políticos, creo que no se producirán nuevas elecciones, por más que los señores Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias estén actuando en absoluta clave electoral. Todos y cada uno de ellos pretenden rentabilizar lo sucedido de cara a unas próximas elecciones que dicen no desear, pero actúan de manera contradictoria a lo que aseveran. Están más pendientes de las encuestas que de los pactos.

Sin embargo, a pesar de todas las pretendidas tensiones, y muy a última hora, se llegará a un entendimiento entre las fuerzas de izquierda, que no necesariamente progresistas, para la formación de un gobierno que desaloje de la Moncloa a sus actuales inquilinos, y eso a pesar de la cal viva, del primitivo golpe involucionista del señor Iglesias y de la extensión del derecho a decidir a otros territorios de estado.

Pero todo esto solo es una opinión.