Lunes, 18 de diciembre de 2017

Poética de la lluvia en primavera

 

Beso tu sombra de luna,

en el fondo de tus ojos,

siento el borde de tu perfume

en el jardín de los deseos.

Eres dama de noche, luz

sobre el coral de mis sueños.

Eres lluvia suave,

abrazo y caricia,

sueño de eternidad

y primavera en la memoria.

 

Es la lluvia, símbolo de vida, principio constante de fertilidad y de creación, funde la semilla y la tierra como renovación de vida. La lluvia limpia el paisaje y lo transforma. Renueva la naturaleza y es principio permanente de renacimiento. La lluvia mueve nuestro espíritu y lo conecta con múltiples sensaciones participando en nuestro estado de ánimo. Es el camino de la melancolía.

 

 

Camino por la ciudad bajo la lluvia y siento su caída  sobre la tierra,  la recibo como un don. Tengo la sensación de que me lava simbólicamente el cuerpo, y que en cada paso que doy la acepto con alegría: el placer de lo verdadero que no necesita justificación alguna, al azar de la vida, y que representa un empiece de algo que no sabemos en principio cómo llamar, y que nos lava el alma.

 

Mi corazón se hace la ciudad intangible, la muchedumbre ausente,

las plazas donde juegan los niños con el sol. Las callejas oscuras,  los parques clandestinos para citas de amor.

Me gusta la ciudad, cuando llueve…  esa ciudad  serena y triste cuando todos han huido hacia un íntimo refugio, cuando es un cómplice permanente y soy enteramente suyo y late como mi corazón, desnudo con la noche. Me gusta la ciudad a esas horas, que no la vive nadie, sólo las sombras y la lluvia cayendo, mientras el aire se espesa con las nubes. Cuando mi alma de hace espíritu de ella, cuando la melancolía se hace canción y se hace triste… alma solitaria...  

       

 

La primavera es bajo la lluvia brisa de  emociones  que florecen …Abismo profundo en el que se abrazan las almas que se bañan bajo la suavidad de las caricias ...  ella respira en mi y la respiro,  La siento y me siento ..  Como una intuición de luz… En el camino las flores de los árboles, lucen como estrellas,  con luz misteriosa  en el celaje nublado de la tarde que alumbran en intervalos de gracia un sol que enciende las últimas horas del atardecer.

 

La lluvia de primavera  es esplendorosa  y  suave, imagino la vida en cada gota, mágica e inmensa en la memoria del destino. No hay corazón que en su tiempo no florezca, ni cuerpo que no beba  su  aroma  y  lo transforme en delicadeza… en amor, vistiendo el alma de paz efusiva…. Elevo  mi silencio  y  lo convierto en cometas que despiertan el silencio.. Árboles  que juegan con sus ramas, descifrando letras en el viento que asombran el horizonte  y  afinan los pasos por momentos,  cautivando  el corazón de ilusiones  y tejiendo alabanzas en cada comienzo.

Lluvia de primavera con sus bandadas de pájaros que vuelan libres en el horizonte de la ciudad, reflejando  un nuevo vestir,  un nuevo volver, un nuevo vivir..  Sin  preguntas,  sin límites de un porqué…Solo ver, oler  y bañarse en sus aguas.

 

Hoy la lluvia sonríe sobre la ciudad, hoy  mi sentir es libre del tiempo, del espacio  y  dueña del líquido que baja, rebosa, la primavera.. 

 

 

Lluvia brillante,

constante en su caída,

sobre la ciudad

en solitario esplendor.

La nube cabalga

en la tarde de primavera

y observo paciente

e insomne la naturaleza

con eternos parpados.

Las aguas ondeantes

en su natural tarea

sobre las playas humanas

de la tierra redonda

constante,

aun sin cambio,

sobre el rostro de mi ciudad

despierto

para siempre

en la dulce quietud de su murmullo