Martes, 12 de diciembre de 2017

La miseria de la Junta de Castilla y León

LA MISERIA DE LA JUNTA DE CASTILLA Y LEÓN

El Real Diccionario de la Lengua en su primera acepción, define miseria como estrechez o pobreza extrema y en su tercera acepción, que es la nos interesa, como tacañería o avaricia. La Junta ha decidido sacar en el BOCYL subvenciones para ayudar a las Empresas de Inserción Laboral, que contratan a personas en situación de riesgo o de exclusión social ¿Con qué presupuesto? Con un total de 214.000€, aportando el 50% del salario mínimo, que como saben en España es de 655,20€ al mes.

¿Qué es una empresa de Inserción laboral? Se regularon en el año 2007 y tienen unas características particulares. De entrada, son empresas que han resultado ser muy eficaces porque se dedican a contratar a personas con graves dificultades para encontrar un empleo. Como los jóvenes que abandonaron sus estudios por dedicarse al paraíso perdido de la construcción, o quienes no han terminado el periodo de escolaridad obligatorio y quieran trabajar. Esta modalidad de empresas está pensada para aquellas personas con especiales dificultades de incorporación al mercado de trabajo. También para quienes han logrado superar una adicción y saben que la normalización de su vida diaria viene de la mano de conocer un oficio. El mismo esquema sirve para las mujeres que han sufrido violencia de género, o las minorías étnicas. Sin olvidar a los cabezas de familia con cargas familiares no compartidas, que cada día son más numerosas. Estas empresas no sólo contratan, aunque ofrezcan un puesto de trabajo de carácter temporal, por un máximo de tres años. En suma, facilitan la recuperación de la autoestima de quienes, por una situación estructural, se encuentran fuera del sistema de protección y, por supuesto, lejos del mercado de trabajo.

Resulta obsceno que la Junta de Castilla y León se desentienda de este tipo de colectivos, cuando debería ser la primera interesada en estimular políticas activas de empleo. Desgraciadamente estas empresas, a pesar de la labor que desarrollan, no son consideradas rentables por parte de las instituciones públicas, quienes harían bien en leer la memoria que publica la Federación de Asociaciones Empresariales de Empresas de Inserción (FAEDEI), la cual demuestra que es un sector sostenible, cuyo único problema es su total dependencia de las ayudas públicas. Curiosamente la Junta de Castilla y León opta por cantidades que resultan vergonzosas, frente a la magnitud de este problema. En cambio, y es justo reconocerlo, el Ayuntamiento de Salamanca financia con 587.000€ repartidos en dos años, a una empresa de Economía Social, Algo Nuevo, de comida a domicilio. ¿Significa esto que los Ayuntamientos son los responsables de subvencionarlas? ¿Entonces, qué harán los pequeños Ayuntamientos sin presupuestos, que representan el 90% en nuestra Comunidad? Porque es una paradoja quejarse todos los años de la falta de arraigo poblacional, firmar una Agenda para la población 2010-2020 y, al mismo tiempo, conceder una subvención para todas las empresas que equivale al precio de un adosado ¡Toda una proeza!