Lunes, 18 de diciembre de 2017

Educación de altos vuelos

La educación y el turismo deberían tomar pista en Salamanca.

Bien por los datos de turismo. Bien por las cifras de estudiantes y comunidad universitaria que vienen por el programa Erasmus + a formarse en España. Pero nada es para siempre. Llega el momento de decidir si todo el proyecto toma pista y despega o ha quedado en un dulce sueño del que recordaremos en las historias para contar a nuestros nietos de lo que fue la Salamanca dorada.

Sobre el turismo, más de 1 millón de visitantes en el año 2015. De ellos, la cifra de visitantes extranjeros ha sido muy alta. Su gasto medio es muy inferior a épocas pasadas, pero su número, en cuanto a volumen, es el que centra mi atención.

Al mismo tiempo, son más de 1.100 estudiantes Erasmus y cerca de 300 profesores universitarios que, al margen de Congresos y reuniones, vienen a la Universidad de Salamanca a cursar estudios de Grado o Master. Según la oficina europea Eurostat, puede que, incluso otros 100, vengan a residencias de doctorado. A esto debemos sumar los estudiantes del programa con Latinoamérica que estudian Máster y/o Doctorado. En los estudios del programa Erasmus, también se indica que cerca de 600 estudiantes viajan de la Universidad de Salamanca a las Universidades europeas. Para lo que a continuación voy a analizar, dejaré fuera a los de los programas latinoamericanos.

En definitiva, cerca de 2.000 personas directas viajan desde o con destino Salamanca a países europeos. Según los cálculos de los movimientos económicos y sociológicos de la oficina Eurostat, por encargo de la Comisión Europea para la Comisaría de Educación, cada estudiante Erasmus movilizado atrae a 6’8 personas. Es decir, lo que cada persona que va o viene por movilidad Erasmus moviliza entre familiares, amigos, parejas, etc . Lo que engorda la nómina de visitantes. En total, estoy hablando de 14.000 personas que focalizarían su movilidad con desplazamientos en avión.

Para todos esos escépticos que siguen recelando de este medio en favor de tren o autobús, varios datos aclaratorios: el tren sigue sin atraer turistas internacionales. Si para los nacionales ya son pobres, para los extranjeros las cifras son paupérrimas. El motivo principal son los enlaces. Aterrizar en Barajas, coger metro y tren es una odisea y una gran pérdida de tiempo, además de una clara exposición al robo por carteristas y descuideros a su paso por Madrid.

El autobús ha sido un acierto, pero principalmente para los desplazamientos directos Barajas-Salamanca y viceversa. Pero ambos medios tienen un rival que cada vez los fagocita con más intensidad: BlaBlaCar, Amovens y los medios sociales de transporte compartido. El avión no sufre de este daño colateral del avance social internacional de economía colectiva.

Nuestro aeropuerto puede no tener salida y llegada para vuelos transoceánicos por volumen, pero si lo pueden tener para los europeos de 110 a 180 plazas.

Es cierto que se ha perdido el tiempo por la dura crisis, pero con fuerza y determinación puede recuperarse. Bien por una estrategia regional de proyección de los aeropuertos regionales, bien por una apuesta local decidida. Si nuestros políticos locales no tuvieran tanto miedo de pedir lo que mejor nos haría crecer en pro de sus propios intereses o del desgaste de la negociación con empresas serias del ramo, lo conseguiríamos. Poner en marcha vuelos a los principales focos de emisión y recepción de Erasmus: Italia, Alemania, Francia e Inglaterra (por ese orden) serían suficientes no sólo para lograr más atracción turística y cultural, si no también para ponernos en un escaparate más internacional. España es el principal destino del programa Erasmus + con 40.000 estudiantes anuales y casi 1.000 profesionales académicos. Llevamos 4 años consecutivos como principal destino y el programa vaticina un crecimiento del 6% anual hasta el 2020. Podemos apostar por la inversión aeroportuaria ya que, entre otros motivos, si los estudiantes eligen Madrid, Barcelona o Valencia es porque tienen recepción y emisión ágil por avión. Eso sí, a pesar de las dificultades, Granada y Salamanca son las Universidades que, respecto a su propio número de estudiantes, más proporción de Erasmus recibe. Démosle razones y hagamos más fácil que nos elijan como primera elección.

Otro capítulo es la enseñanza del español. ¿Existe una mejor proyección internacional de recepción de estudiantes de español que un aeropuerto?