Martes, 12 de diciembre de 2017
Alba de Tormes al día

La agonía del Cristo de la Salud conmueve la noche del Martes Santo

ALBA DE TORMES | La expresión de dolor, más visible desde su última restauración, recorre las calles de la villa ducal acompañado también de la cofradía de la Cruz y del Amor
La agonía del Cristo de la Salud quiebra la oscuridad de la noche

La tarde amenazó lluvia, quizás porque el Cristo de San Jerónimo también es conocido como el Cristo de los Labradores, quizás porque los agricultores se lo pidieron, quizás por eso durante la tarde llovió. Sin embargo el Cristo de San Jerónimo respetó su procesión. Lo hizo por primera vez tras su reciente y brillante restauración.  La luminosidad, el gesto de dolor de la imagen y la caracteristica túnica roja de los que le portaban quebraban la oscuridad de la noche.

MODELO DE CRUCIFICADOS

Pertenece al conjunto de crucifijos góticos definido como ‘Christus patiens’, dentro de la corriente iconográfica del Crucifixus Dolorosus propia de la Baja Edad Media, que se caracteriza por la acentuación de los rasgos más patéticos de la imagen. Desde el punto de vista de la espiritualidad, este tipo de representaciones se relacionan con el nacimiento de una sensibilidad mística que tiene su origen en el pensamiento de San Francisco de Asís y su plasmación visual más extrema en las visiones de Santa Brígida.

Cabeza de serie de otros crucifijos dolorosos, el Cristo de la Salud es visitado en 1510 por una comisión de la Universidad de Salamanca que se dispone a hacer una copia para su capilla, identificada con el Cristo de la Agonía Redentora de la catedral salmantina. Su fama no decrece y fue señalado en 1782 como modelo de Crucificados por el Padre Interián de Ayala en su obra ‘El pintor christiano y erudito’.

Se percibe en la escultura un evidente interés por la observación del natural, manifiesta en el tratamiento de la anatomía y el tratamiento del rostro, que refleja en el momento de la expiración una evidente sensación de dolor. La utilización de pelo natural es bastante frecuente en la imaginería gótica para reforzar el realismo. A la fuerza expresiva de la imagen contribuye su policromía, que fue objeto de una intervención restauradora en 1851.

En 1940 se solicita el traslado del Cristo a la capilla de la iglesia, ubicada en el coro bajo. Hacia 1970 se rehacen los dedos de la mano de Cristo por el restaurador Jerónimo Cotobal.

FOTOGRAFÍAS: ESTUDIO DIGITAL FRANCISCO CAÑIZAL