Miércoles, 13 de diciembre de 2017

La Misa Crismal prepara los óleos para los sacramentos

El obispo ha presidido la ceremonia, concelebrada por todo el clero diocesano

El obispo de Salamanca ha presidido este miércoles la Misa Crismal en la Catedral Vieja, que ha sido concelebrada por todo el clero diocesano. En la ceremonia se han bendecido los Santos Óleos de los catecúmenos y de los enfermos, al tiempo que se ha consagrado el Santo Crisma.

Estos Santos Óleos estaban depositados durante la celebración en tres grandes ánforas colocadas en el presbiterio de la Catedral Vieja. Para bendecir los Santos Óleos y el Crisma, el Obispo soplaba, literalmente, hacia el interior de las tres ánforas mientras invocaba al Espíritu Santo.

Con este Crisma consagrado por el Obispo son ungidos los nuevos bautizados y son signados los que reciben el Sacramento de la Confirmación. También es usado en la ordenación de obispos y presbíteros y en la consagración de las Iglesias. El óleo de los catecúmenos es usado para ungir a los que se están preparando para el Bautismo y el óleo de los enfermos se emplea en la unción de enfermos.

Por eso, al término de la eucaristía se repartía el contenido de las tres ánforas para que sea distribuido en todas las parroquias de la Diócesis de Salamanca y pueda ser usado, a lo largo del año, en los respectivos sacramentos a los que están destinados.

La Diócesis salmantina destaca que “la Misa Crismal es una de las celebraciones con mayor sentido del año, aunque es poco conocida por los fieles. El mismo Concilio Vaticano II, resalta que se trata de un día en el que los sacerdotes de la Diócesis concelebran con su obispo, lo que representa un signo de unidad. Por eso, durante la celebración, los sacerdotes renuevan, ante el Obispo y el pueblo de Dios, las promesas sacerdotales que realizaron en el día de su ordenación. Juntos prometen solemnemente unirse más de cerca a Cristo, ser sus fieles ministros, enseñar y ofrecer el santo sacrificio en su nombre y conducir a otros a él”.

De hecho, la celebración Crismal, junto con la fiesta de San Juan de Ávila, patrón del clero español, son las dos grandes citas que cada año congregan en una misma celebración a casi la totalidad de los presbíteros de la diócesis de Salamanca.

Fotos de Alberto Martín

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