Lunes, 18 de diciembre de 2017

Llano de la quietud

 

Llano de la quietud que en su silencio vive la soledad del hombre,

luz y sombra que recorre la tierra al abrazo del sol en la mañana.

En el rumor del viento las encinas peinando  los cielos de Castilla,

 al fondo la ciudad que nos resiste con la dura realidad del día.

Canción del alba, donde la hierba gime en prados de silencio extenso,

jardines de agua donde el agua oscura, pierde su cantarín acento

Y Tú mi Dios, extenso de horizonte, campana que dobla de dolor,

Amor que no se consume en la torre sagrada de tu amado cuerpo.

 


Al alba el sol recorre las montañas que serpentean el páramo,
centellea la luz, rompe las claridades al pie del horizonte,
la tierra se alza confusa en tu mirada ante tu frente desnuda,

la Luz se despliega, en alabanza al viento, con hermosos canticos.

Qué es la noche, sin ti, si no ansia de tu amor que se derrama,

qué si no luz y gracia, razón y sentir de mi existencia. Oh Señor,

si siento morir, cuando veo en tu rostro el sufrimiento.

y me duele el corazón al ver tu cuerpo que es redención de mi pecado,

si, Tú, eres mi Luz y mi camino, mi verdad y mi vida, mi descanso

Cristo- Dios, hombre despojado y humillado,cordero en sacrificio

en la cuna del dolor en un mundo crecido de ingratitud y llanto

por qué permito la soledad de tantos inocentes, contigo, despojados?

Siento tu amor inmenso al humillarte hombre envidiado por el amor

amado por el sufrimiento y te siento hermano, abrazado a mis lágrimas

y siento que mi silencio hace causa común con tu condena

abandonado por todos, olvidado, como la barca al borde de la costa.

Estoy aquí con mi palabra, mi Dios, mi sentimiento, desnudo ante ti

con mis manos vacías, y un corazón deshecho al verte ensangrentado

te ofrezco mis palabras, poca cosa, que son mi clamor por tu tormento

también de pasión porque te haces esperanza de libertad para el esclavo.