Sábado, 16 de diciembre de 2017

Paz en la noche

El crujir de la puerta de nuevo abierta anunciaba que el Cristo de La Paz ya estaba abrazado por sus hermanos y que iniciaba su camino a la Catedral de Salamanca

El reloj de la Catedral marcaba las once de la noche cuando el sonar de una campana rogando silencio surcó el frío aire de la Plaza de Anaya. Era el aviso de la llegada del grupo de cofrades ataviados en blanco y negro que venían a la iglesia de San Sebastián en busca de su Cristo. La puerta de la parroquia de la Catedral se abría tras el llamar de quien dirigía el desfile, y se cerraba su espalda, volviendo el silencio a una Plaza de Anaya en la que ahora había formado un pasillo de cofrades y faroles. El crujir de la puerta de nuevo abierta anunciaba que el Cristo de La Paz ya estaba abrazado por sus hermanos y que iniciaba su camino a la Catedral de Salamanca.

Fotos: Alejandro López