Domingo, 17 de diciembre de 2017

El negocio universitario (Más allá del impacto económico de la USAL)

El rector Daniel H. Ruipérez reivindicó que tras estos fríos datos muy económicos y rentables –de gran negocio- la Usal también “inculca valores educativos, culturales y sociales y transfiere conocimientos”.

Se presentó el viernes pasado en la Hospedería Fonseca, un estudio muy sesudo y amplio: “La Parte y el Todo. El impacto económico de la Universidad de Salamanca”. Este importante y exhaustivo trabajo ha estado muy bien dirigido y elaborado por el catedrático de Economía Aplicada, Rafael Muñoz de Bustillo y su grupo de investigación, profesores Rafael Bonete, Miguel Carrera, Fernando Esteve y Rafael Grande.

Lo más relevante del informe son una serie de datos socioeconómicos sobre la universidad salmantina para su posterior ponderación. El propio director del estudio, Rafael Bustos, resaltó que el impacto económico de la Usal en su entorno genera más de 1.000 millones de euros y es más del 1% del PIB regional. Y eso que se han empleado metodologías de análisis muy conservadoras en el tratamiento de los datos. Según el catedrático Muñoz de Bustillo, los resultados serían bastantes más rentables y espectaculares, si se hubieran tenido en cuenta otros parámetros y campos, entre ellos, el Parque Científico o el complejo del Hospital Clínico universitario.

O sea, “la USAL es un buen y gran negocio”, como concluyó después el presidente de Iberdrola y del Consejo Social de la Usal, Ignacio Galán. Y recalcaba el rector de la universidad salmantina, Daniel H. Ruipérez, que estas entidades académicas, esencialmente la Usal, en la autonomía de C y L, son la mejor inversión que pueden efectuar las administraciones en su entorno. “Cada euro invertido en la USAL se multiplica por seis para la economía regional”.

Hasta aquí todo bien, y todo eran felicitaciones por la publicación de este dossier-libro y por la importancia de universidad salmantina en el entramado financiero de la ciudad y de la autonomía. Todo bien hasta que llegó la intervención del secretario general de la Consejería de Educación de la Junta de C y L, Juan Casado, que quiso echar una jarro de agua fría sobre el espléndido estudio de los profesores y aguar la gran relevancia de la Usal en el ámbito regional.

Recriminaba a la Usal, el señor Casado, por actuaciones pasadas a causa del déficit presupuestario y otras menudencias administrativas, pero era incapaz de reconocer las promesas incumplidas y los duros recortes de la Junta –del PP–, sobre todo en Educación Superior. Él que, precisamente junto a los populares, lleva de alto cargo en Educación los años más negros para la autonomía castellano leonesa. Es muy propio en los “plagistas”, sin recursos ideológicos ni discurso institucional, que antes de reconocer errores propios, recurran a culpabilizar a los que ellos deberían defender y promocionar. A veces, demasiadas, en la Junta de C y L se creen que la “finca” es solo suya, y hacen y deshacen a capricho.

Por otro lado, para el máximo mandatario del Consejo Social, el empresario Ignacio Galán, la USAL es un buen negocio que se va pareciendo a “su sueño” de transformación. Su gran aspiración –deseo soñado– es que “Salamanca se transforme algún día en el Boston financiero, o en el  New Haven de Yale o Heidelberg, ciudades que no se entenderían sin sus universidades y donde el desarrollo se concentra en esos centros educativos".

Lo que no reconoce la fantasía ensoñadora de Galán es que esos centros educativos, descaradamente privados, no existirían sin el poder financiero de suma importancia en la economía de esas ciudades.

Pero Salamanca no es Boston ni Massachusetts, ni estamos en EEUU. Los pies en el suelo, y vayamos a realizar políticas más concretas y básicas para potenciar el crecimiento salmantino tan alejado de esos utópicos espacios financieros del neoliberalismo y del neocapitalismo.

Asimismo, el presidente del Consejo Social de la Usal remarcó la “absolutamente necesaria colaboración entre el mundo educativo y la empresa para ver qué demanda la sociedad". Y rizando el rizo neoliberal, muy propio del Ibex 35, nos instó a todos en “ir adaptando los planes de estudio universitarios a la demanda empresarial”. Y conminándonos, poco más o menos, a que metamos dentro de los planes de estudio este componente de negocio y también en la formación de los docentes ¡Ahí es nada ! Vamos, que aspira a convertir la USAL en su segunda empresa privada –con dinero público– para el beneficio de no se sabe muy bien para qué o para quiénes. Los gobiernos de uno y otro signo y las empresas, tienen, tradicionalmente, a Salamanca como un erial de empleo y producción; con contratos bastante precarios y muy temporales.

Ante tanta insensatez empresarial (por Galán) e institucional (por  Casado, Junta C y L), tuvo que intervenir el rector Daniel parar reivindicar que tras estos fríos datos muy económicos y rentables –de gran negocio- la Usal también “inculcaba valores educativos, culturales y sociales y transfería conocimientos”. La universidad no es un “negociete” como quiere el Ibex 35, y el señor Galán. Resaltó el rector Daniel que la universidad salmantina también fomenta otros valores, proyectos y programas de actuaciones y de desarrollo de marcado carácter social y cultural.

Sería bueno que el presidente del Consejo Social, el consejero de Educación de la Junta y su secretario, vieran, apreciaran y apoyaran también esos valores muy importantes de nuestra ciudad, provincia y autonomía, respecto a los proyectos de investigación,  innovación y creatividad. O sea, que potencien de una vez, sin ambages y falsas promesas, las grandes,  medianas y mini empresas, o autónomos emprendedores, que generan riqueza y crecimiento en ese ámbito sociocultural. Que mimen las empresas socioculturales, de patrimonio artístico, cultural y natural, de innovación gastronómica, de artesanía; editoriales, productoras audiovisuales, musicales, teatrales… Y sobre todo de la enseñanza del Español, con la Usal como referente internacional que es, y no otras fundaciones y academias de negocios interesados que van y vienen.