Miércoles, 13 de diciembre de 2017

LexNET o cómo hacer mal las cosas

El entonces ministro de Justicia, hoy en funciones, Rafael Catalá, abogado del Estado por otra parte, se sentía feliz porque había puesto en marcha un sistema informático que agilizaría el funcionamiento de la justicia y optimizaría los recursos ya existentes. Se llamaba, se llama, LexNET, y aunque casi todo el mundo –abogados, procuradores, jueces, secretarios…- lo veía muy verde, sin dominio por parte de los interesados de su funcionamiento, el señor ministro quería pasar a la Historia y antes de las elecciones de diciembre decidió que entraría en marcha el primer día del año, cumpliendo sus objetivos ministeriales. De nada valieron las protestas, las críticas, las sugerencias. Catalá hasta se permitió ironizar con que todo sería igual aunque se pospusiera su fecha de aplicación para asegurarse de su eficiencia y de los agentes que deberían manejarlo, puesto que hasta el final la gente no se pone a aprender y la práctica resolvería los problemas que entonces parecían ingentes.

LexNET está ya en marcha y los problemas que genera agobian a todo el mundo. Hasta el punto de que para garantizar la seguridad jurídica, en muchos juzgados se exige a abogados y procuradores que, además de utilizar el nuevo sistema informático, presenten por escrito además demandas, alegaciones y recursos… por si las moscas. Es decir, que el trabajo se ha duplicado y, en vez de ganar en eficacia, se ha ganado en burocracia: el mundo al revés.

Hasta la Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal, en un informe interno habla de  “ineficiencia, retraso e inseguridad” del sistema, y el Consejo General de la Abogacía critica  la “falta de inversión en medios tecnológicos, en personal y en la  formación de los colectivos de la Administración de Justicia”.

Hasta aquí los hechos. Mi reflexión es bien sencilla: ¿por qué los políticos tienen que hacer las cosas al revés? Sin duda que es bueno poner en marcha un  sistema de comunicación electrónica que sustituya al papel si sirve para ganar tiempo –lo más importante- y evitar gastos…pero cuando esté suficientemente testado su adecuado funcionamiento y la preparación de quienes deben utilizarlo, para evitar crear nuevos problemas. ¿Era tan difícil esperar unos meses y comenzar cuando todo estuviera garantizado? En absoluto, era lo lógico, lo que el sentido común impone pero que choca con la lógica de un político en campaña electoral. Catalá quería utilizar como banderín de votos un nuevo sistema que mejoraría la Administración de Justicia y su objetivo principal era conseguir la imagen: rueda de prensa de presentación, entrevistas en los medios y aquí estoy yo que soy un fenómeno y he conseguido revolucionar para bien la justicia de nuestro país.

El otro día tomaba un café con un querido compañero, excelente profesional por otra parte, y me confesaba la ansiedad que le estaba generando el maldito –para quienes lo padecemos- LexNET, hasta el punto de que, en su desesperación, me decía que estaba pensando jubilarse anticipadamente, cosa que espero no haga por el bien de la abogacía salmantina. Y cuando hablas con otros procuradores, abogados y funcionarios judiciales, asoma en el rostro el cansancio, la desazón y el escepticismo.

He aquí un ejemplo de cómo se manejan las cosas del comer en el mundo político. Lo importante no es ser sino parecer. ¿Y la justicia? Qué más da, lo importante es el ego de un ministro y sus ínfulas electoralistas. ¿Hasta cuándo abusarás de nuestra paciencia, Catalá?

Marta FERREIRA