Martes, 12 de diciembre de 2017

Preguntas de Semanasanterología (I)

¿No es por completo absurdo intentar denominar a la Semana Santa, desde determinadas instancias políticas, supuestamente “nuevas” aunque son más viejas que ninguna, con otro nombre diferente al que siempre ha tenido, por ejemplo “semana de festividades” o “vacaciones de primavera”, como si el adjetivo “santa” fuera hiriente u ofensivo? ¿Cómo encajan estas ocurrencias los cofrades que, haberlos haylos, hacen gala del más rancio anticlericalismo?

 

¿Somos los cofrades conscientes de la responsabilidad que conlleva hacer “manifestación pública de fe”, como solemos afirmar con grandilocuencia, ante espectadores que a menudo se hallan distantes o se definen como abiertamente increyentes? ¿Actuamos con audacia evangelizadora o dejamos escapar la ocasión con ciertos antitestimonios? ¿Son nuestras procesiones “catequesis en las calles”? ¿Somos portadores de una forma popular de “primer anuncio de la fe”?

 

¿Resulta proporcionado el tiempo que se dedica en la Cuaresma a ensayos de carga de pasos, conciertos de bandas, presentaciones de carteles y revistas o precoces vía crucis procesionales, frente al dedicado a momentos de meditación, de silencio, de celebraciones del sacramento de la penitencia o retiros preparatorios de la Pascua? ¿No pecamos de impaciencia al trasplantar elementos propios de la Semana Santa a las cinco que la preceden? ¿Corremos el riesgo de llegar cansados de procesiones y marchas al Viernes de Dolores?

 

¿No puede el Cabildo Catedralicio profesar más cariño hacia sus hermandades y las cofradías catedralicias comprometerse más con la pastoral del templo mayor? ¿No resulta llamativo que una hermandad, la de Cristo Yacente, reclame legítimamente que su acto de juramento de silencio siga celebrándose con el otro de sus titulares bajo el dintel de la Puerta de Ramos, como viene realizando desde hace unos pocos años, mientras que esa misma cofradía se obstinó repetidamente buscando impedir que el acto del Descendimiento, cuatro veces centenario, regresase a su enclave natural original del Campo de San Francisco? En todo este conflicto, en el que han faltado diálogo y mesura, ¿era imprescindible otorgar vara tan alta al estamento civil y al periodístico, o incluso plantearse la suspensión de una procesión por no poder hacer uso de una puerta determinada?

 

¿Tiene sentido que los miembros de una cofradía puedan encontrarse sobre el escenario del Teatro Liceo, al levantarse el telón, en la noche del Pregón de Semana Santa, con una de sus imágenes, sin haberlo autorizado o, al menos, estar al corriente, porque el “factor sorpresa” es una de los recursos clásicos en nuestras hermandades pese a los disgustos que ha acarreado en no pocas ocasiones?

 

¿Llegará la cultura diocesana y ciudadana a las cofradías y la cultura cofradiera a la diócesis y la ciudad? ¿Sabrán explicar las abuelas a los nietos que Culo colorao y Boca ratonera son pasos distintos? ¿Apreciarán los sacerdotes la “cara B” de las hermandades como una gran oportunidad? ¿Disfrutarán los cofrades del plato principal de la Liturgia además de degustar y compartir los ricos complementos procesionales?

 

Continuará…

 

Fotografía: cartel de la tertulia cofrade “La soga de Judas” (Sevilla, 2016)