Lunes, 11 de diciembre de 2017

Discursos y embestiduras

En democracia, el debate se basa en la posibilidad de que no tengamos razón, o de que las ideas de otros nos lleguen a parecer mejores que las nuestras… O, al menos, simplemente compatibles…

A ver, podemitas, ¿querían segunda transición?  Pues creo que Pedro Sánchez les dio el mensaje iniciático de la misma. Y nada.

Sí, el Pedro Sánchez que a mí no me convencía –lo había escrito más de una vez–, me demostró que cree en las formas parlamentarias o que es un político con mucho colmillo, y muy retorcido –los mexicanismos de hoy.

Podemos ser parciales, necios, cerrados… mientras no nos engañemos a nosotros mismos;  hubo muchos socialistas  a quienes no convenció de inicio, que votaron por otros candidatos… Sin embargo, cuando ganó Sánchez, la mayoría fue institucional... algunos y alguna no, la verdad, pero se han tenido que ir adaptando.

El que no fue institucional fue don Mariano; lo siento, el que tenía que haber intentado lo que hizo Sánchez era Rajoy; sin embargo, su idea de la democracia es pisotearla, burlarse de ella… Y que le rían la gracia. Porque decir que lo único posible es que lo elijan sin decir a cambio de qué no es democracia, es pedir un cheque en blanco con mucho morro. No, señor, usted tuvo más votos que otros, ganó las elecciones, sí, pero el sistema dice que gobierna al que elige la Cámara, no quien gana las elecciones. Entonces, váyase a manipular a quien le dé la gana, porque su argumento, don Mariano, es como usted, falaz.

Coherencia, por favor; si creen en el sistema parlamentario, participen… Hasta cuando todo parece indicar que no va a servir para mucho. Participen hablando, debatiendo, argumentando… No buscando retuits a besos –unos– o con chulería tancrediana –el otro–.

Yendo más lejos en el razonamiento, en democracia, el debate se basa en la posibilidad de que no tengamos razón, o de que las ideas de otros nos lleguen a parecer mejores que las nuestras… O, al menos, simplemente compatibles… En esto de ser demócratas están en juego ideas, formas de ver la vida, antes que personas...

En mi caso, Pedro Sánchez me ganó por el respeto a la esencia del parlamentarismo,  por intentar convencer a los que ya están convencidos... de no dejarse convencer.

Podemos, mejor dicho, Iglesias y la cúpula –pienso, como Sabina, que en todos los partidos, también en el “no partido”, una cosa son los votantes y otra la cúpula–  siguen calculando anguitianamente…

En ese calendario juliano (pero de Anguita, insisto), siguen coincidiendo con Rajoy y sus incondicionales… Nihil novum sub sole,  Anguita coincidió con Aznar, o viceversa, por aquellos lejanos años noventa; lo siento, my fellow podemites,  pero eso es un dato duro… Muy duro.

Creo que los que corren son tiempos de pelear, con las ideas, por cosas más gordas, como la democracia... y casi casi aquello del mundo mejor. El “aquí cabemos todos o no cabe ni Dios” sigue vivo, insisto; por eso considero que fue un buen lema, eslogan o como quieran calificarlo, lo de “esto se puede ya la semana próxima”.

De momento, parece que no quieren. Hubieran podido romper la baraja y empezar a exigir al día siguiente, como espada de Damocles…

Sin embargo, han preferido permitir que Mariano, tranquilo y chulesco, se frote las manos. La estrategia de la pinza sigue funcionando.

Dato duro… Muy duro.

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