Domingo, 17 de diciembre de 2017

El cerebro de la mujer embarazada

Recientemente, Natalia López Moratalla publicó en la página web del Foro de la Familia un artículo titulado “La mujer madre y su cerebro”.

La investigación científica deja en evidencia cada día más a los ideólogos de género que se empeñan en afirmar que el nasciturus es un conjunto de células que pertenecen al cuerpo de la madre. Así lo explica la profesora López Moratalla en su post:

“El hijo pasa en el seno materno esos 9 meses de gestación y la naturaleza cambia el cuerpo y el cerebro de la mujer convertida en madre. Tiene lugar una simbiosis perfecta de dos vidas humanas en la que, como en toda simbiosis, ambos ganan y el hijo lleva la batuta.”

¿Y qué transformaciones experimenta la madre? El bebé avisa, notifica al cerebro de la mujer, de que ya es madre y lo registra en su memoria biológica. Así empieza a demandarle un sinfín de necesidades vitales. A los quince días fuerza unos cambios inmunológicos en el organismo de la madre para que le reconozca algo diferente a ella y, a pesar de ser un organismo extraño, no lo vea como un patógeno que ha de exterminar, como si de un virus o una bacteria se tratara: tolerancia inmunológica. Además, por si fuera poco, el hijo regala a su madre un montón de células que la rejuvenecen y podrán regenerar su cuerpo.

Cada día nos despertamos con nuevas investigaciones y descubrimientos sobre el ser humano en el vientre materno. Está demostrado que, durante el embarazo, se eleva la producción de oxitocina, la hormona de la creatividad, de la productividad, de la multitarea…

Katherine Ellison, premio Pulitzer 1986, describe como a pesar de que el cerebro de la madre disminuye en tamaño durante el embarazo, sin embargo esta reacción se debe a que experimenta un proceso de reestructuración en su organización interna para adaptarse a su nueva realidad biológica: ser madre. Los efectos positivos son abundantes: aumentan las conexiones neuronales en el hipotálamo y en el sistema límbico, se agudizan los sentidos, mayor eficiencia en las tareas, capacidad de priorizar acciones, resistencia al estrés (aumento de la oxitocina), motivación, valentía y mayor capacidad para asumir retos (la prolactina funciona como potente neurotransmisor)…

No sé si usted, querido lector, conocía que se puede detectar si una mujer ha sido madre a través de una resonancia magnética. También hay evidencias de que el cerebro del padre se ve afectado cuando experimenta la presencia de hijo a través de las primeras patadas o le ve en una ecografía…

La vida humana es todo un misterio, un mundo por descubrir. Y es que el embrión humano es One of us y con él no debemos jugar.