Domingo, 17 de diciembre de 2017
Ledesma al día

El Puente Mocho, una joya escondida en la dehesa

Junto a la antigua calzada romana Bletisama Ocelo-Duri, entre centenarias encinas y sobre el cauce de la ribera de Cañedo

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Siguiendo una de las vías históricas, la calzada romana Bletisama Ocelo-Duri que enlazaba la villa con la vecina Zamora, el visitante se topa con uno de los lugares más emblemáticos de Ledesma, el Puente Mocho, sobre el cauce de la ribera de Cañedo y enclavado en el paisaje de la dehesa, entre centenarias encinas y canchales graníticos. Un espacio tan singular que forma parte de las Rutas Naturales por Ledesma (un recorrido de unos 4,5 kilómetros ida y vuelta) y que permiten descubrir el entorno natural y una parte de la historia de la villa.

Ledesma no solo ha sido cruce de caminos, sino también tierra de puentes. El Puente Mocho, de cuyo nombre se desconoce su origen, fue declarado Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León en el año 2000 con categoría de monumento. Está construido en sillería de granito, excepto los pretiles que son de mampostería trabada con argamasa, y consta de cinco arcos de medio punto. Aunque su construcción se ha atribuido a la época romana, sobre todo por su ubicación en el trazado de la antigua calzada romana, todo hace indicar que sería en su conjunto una obra medieval, siendo los tajamares, escalonados y en forma de huso, de época moderna. Tiene una longitud de 71 metros y una altura de 5,7 metros.

El Puente Mocho es, hoy en día, uno de los puentes mejor conservados de la provincia. En el año 2011 se acometió la última intervención en su estructura, para rehabilitar uno de sus arcos cuyo abombamiento estaba poniendo en serio riesgo el puente. Tanto su estructura, como su emplazamiento, le confieren suficiente personalidad para ser uno de los enclaves patrimoniales más destacados de la villa.