Sábado, 16 de diciembre de 2017

Reivindicación de Jardiel Poncela

Les diré que a Jardiel lo reencontré en México, porque muchos de sus libros se editaron –o reeditaron– aquí, en unos libros preciosos –de Ediciones Botas–, con dibujitos y pastas duras que aún puede uno encontrar en las librerías de viejo.

¿Les suena? Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) es un escritor –novelista, dramaturgo, ensayista– muy recomendable al que habría que volver de vez en cuando.

[Img #575091]En la España de los 70 y los 80, lo político permeaba todo; sin embargo, yo tuve la suerte de que varios de mis profesores, en el colegio –Maestro Ávila– y en la facultad –Filología–, me dieran a conocer a escritores con los que ellos, muchas veces, no comulgaban ideológicamente. Vamos, que desde niño, me fueron inoculando ese virus del criterio propio y esas gafas para ver cualquier manifestación creativa en sí misma, sin tener en cuenta otras cosas. No termino de agradecerles: Nana –¿andas por ahí?– me enseñó inglés con los Beatles… Y con unos cuantos más; en los años en que mataron a Lennon, por Nana –mi querida monja, progre y ciclista– lo escuché, a él y a otros. Por doña Auxi supe disfrutar a Machado, leído y con música de Serrat. Y a Miguel Hernández, y a Lorca… Entre otros, claro.

José Antonio Pascual me hizo entender lo poco que aún recuerdo de la yod y la (¿el?) wau… relacionando etimologías con el inspector Maigret. Emilio de Miguel me hizo disfrutar de la Celestina… del Libro de Buen Amor… Y de un erudito simpatiquísimo llamado Alan Deyermond.

Julio Vélez, maestro y amigo, además de acompañarnos a desmenuzar –literariamente– a César Vallejo, fue parte importante de la decisión de cruzar el charco… Pero por Julio, antes de eso, supe de José María Hinojosa, malagueño, surrealista –de los buenos–, del 27, “de derechas”, como si eso importara. También me "presentó" a Galeano y a Diego del Gastor, por ejemplo, raíces de acá y de allá.

En esa línea, por Isabel Criado supe de Jardiel Poncela, y ya vuelvo al título del artículo. Un señor “de derechas”, conservador. Como fue dramaturgo y se han hecho muchas películas sobre obras suyas –que también se siguen representando en teatro, creo–, no podemos hablar de olvido –no del todo–, pero sí mencionar que no parece gozar de mucho reconocimiento, mucho menos en el ámbito académico. No sé si haya recuperado algo. Espero que sí.

Les diré que a Jardiel lo reencontré en México, porque muchos de sus libros se editaron –o reeditaron– aquí, en unos libros preciosos –de Ediciones Botas–, con dibujitos y pastas duras que aún puede uno encontrar en las librerías de viejo. Y varios de mis amigos de “la comida de los martes” –saludos, Pepe, Gabriel, Sergio, Nanuc–  disfrutaron La tournée de Dios, por ejemplo, y no tienen prejuicios “políticos” respecto a tamaño escritor.

Para que les den ganas de leer a don Enrique, les cuento que en otra de sus novelas –Pero… ¿hubo alguna vez 11000 vírgenes?– hace trizas el mito de don Juan… y sus alrededores; en la mencionada La tournée de Dios, hace la crónica de un viaje de Dios por el mundo, con todo y entrevistas.

Es más probable que les suene su teatro: Eloísa está debajo de un almendro, Amor se escribe sin hache, Los ladrones somos gente honrada

Lo que sí les aseguro es que alguno de sus humoristas preferidos sabe de Jardiel Poncela.

Porque si no, sin saberlo, probablemente lo estén plagiando... O casi.

Y sí, este artículo intenta tener algo de parábola...

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