Domingo, 17 de diciembre de 2017

La biografía del Guacho

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Es la primera vez que leo la biografía de un futbolista. La primera vez que leo la biografía de un personaje que acaba de cumplir 30 años. La primera vez que su autor y su protagonista me dedican el libro escrito por uno sobre el otro.

“Para mi amigo Santi: Lo que comenzó con una “trapisonda” bloguera nos llevó a Lisboa, pasando por Bucarest, la cuadra y muchos brindis de la victoria. Con el deseo de que éste no sea el último libro que te dedique y haya otro, pronto, con un Atleti con Godín campeón de Champions. Jose”.

“Para Santi, con cariño, y que nunca dejes de hacer ¡El indio! Godín2

Prometí leerlo y prometí contarlo.

Lo primero lo he hecho con mucha atención. Como periodista, como atlético y como amigo de Jose, autor del blog “Un grande sin memoria”, reportero bragado en buscar historias pateando los ayuntamientos y las calles del sur de la Comunidad madrileña para la SER, la COPE, la agencia EFE, MarcaTV y Telemadrid. Hoy bregando con los colegas desde el otro lado de la barrera, desde el gabinete de prensa de un gran ayuntamiento con tranvía y una especial rima para las felaciones.

Lo segundo estoy intentándolo antes de que se me acabe la página y con el máximo cuidado de no caer en el halago fácil. Que luego Jose se me crece (a pesar de que ya es alto –y grande, cada vez más grande-).

Los del Atleti no somos muy de jugadores. La historia reciente nos ha enseñado a no encariñarnos con los buenos porque acaban quitándonoslos. De modo que nos aferramos a las leyendas. En mi caso idolatro a Gárate sin haberle visto jugar; a Luis Aragonés al que sólo vi entrenar y a Fernando Torres, ídolo y leyenda viva excepcional. Lo cierto es que lo que no se conoce no se puede amar. Y eso me pasaba a mí con Diego Godín. Un chico ejemplar. Un futbolista sobrio y modélico que llama la atención por su serenidad, por su liderazgo en el campo y porque –aunque es defensa central- marca goles importantes en partidos trascendentales. Como el que nos dio la última Liga en el campo del Barcelona. Ya era bueno cuando jugaba en el Villarreal y todos entendimos que era un acierto su fichaje. La primera temporada llegó a hacerme dudar cuando subía al ataque más de lo que yo creía conveniente o cometía algún penalti que me parecía innecesario. Pero, por suerte, me equivoqué. Su trayectoria así lo demuestra. En su biografía queda reflejado.

Pero es que, además, Jose ha tenido la feliz idea -y se ha metido la soberana paliza- de preguntar a sus familiares, a su cuadrilla de infancia con la que aún mantiene la amistad, a compañeros de la selección uruguaya, a sus entrenadores desde que era un crío, a los amigos que forjó en el Villarreal y a sus compañeros, amigos y hermanos de sangre forjados en la brega, los entrenamientos, los viajes y el día a día desde su llegada al club del Manzanares y hasta el 31 de mayo de 2015.

El libro recoge, ya digo, su historia partido a partido. Pero también la cara B de un futbolista sencillo, familiar, con un gran sentido del humor y nacido para triunfar en el deporte. Con un desarrollado gen competitivo y la cultura del esfuerzo sosteniendo una carrera profesional que, sólo en el Atleti, le han llevado a ganar dos Supercopas de Europa, una Supercopa de España, una Europa League, una Liga y una Copa. Diego Godín Leal, el Guacho, ha entrado en mi particular santuario de leyendas rojiblancas junto a Gárate, Luis y Fernando tras leer las 327 espléndidas páginas del libro de José  I. Fernández Navarro, esta maravillosa biografía oficial: “Diego Godín. Coraje, corazón y cabeza”.

Gracias Diego. Gracias Jose.