Sábado, 16 de diciembre de 2017

El mundo no se acaba en la meta

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Este viernes, como diría mi abuela, les voy a contar mis cuitas. Creo que esta situación de no gobernabilidad me ha desgastado tanto por hacer cábalas y acertijos, que mi lesión tiene su origen en este desorden funcional.

La realidad es otra , y permítanme que se la cuente, sino me enveneno y quiero llegar a correr en no se que ciudad y no se que día otra maratón , pues la de Sevilla se me fue.

El martes cuando un estúpido resbalón me llevo al suelo y con ello a una rotura de ligamento y derivados que  me alejaba de poder sentir la Giralda cerca de mi, en mi cabeza pasaron las imágenes de locos del correr como Victor con su lesión en Oporto, o Roger con su lesión en Madrid. Y pensé: he tenido suerte me queda un tiempo de recuperación. El ansia no me dejaba ver la realidad, y como todo en esta vida llega y esta llegó en forma de resonancia.

Después de la tempestad llegó la calma, reza en el dicho, y comienzo a valorar la suerte que he tenido. No me he destrozado el tobillo porque lo tenia muy fuerte gracias a mueveT y todo su cariño. Yo me he lesionado porque podía correr, muchos no pueden hacerlo y no se quejan. Y la evidencia de la vida me vuelve a dejar muy claro que es ella quien marca las pautas, no nosotros.

Imagino que este discurrir por la recuperación me llevara a sentir sensaciones de montaña rusa, pero a día de hoy mi moral esta intacta  e incluso podría decir que reforzada pues he tenido la suerte de amigos que no me dejan solo, que recuperan viejas tradiciones de visitas a enfermos con melocotón en almibar, pipas y prensa metidos en el serillo, otros con diatribas de cómo discursar, algunos  con un curso intensivo de mediación entre mi lesión , mi cerebro y mi corazón, el abrazo de los míos y el apoyo absoluto de mi “supertrainer”. Y todo esto me produce una subida de adrenalina  que parece que ya he entrado en meta, sin sudores aunque con lágrimas, pero me llena, me siento importante y querido . De hecho me he planteado lesionarme más a menudo.

Hace unos años la vida me enseño tantas cosas en tan poco tiempo, me despertó poniendo el vértice dónde ella quería, la vida se permitía arrebatar sin preguntar, avisar de sus formas y modos, pero no consensuar. Su poder dictatorial me ordenó disfrutar todo y de todos, me enseño que la meta la mueve atrás y adelante según le place. Y cuando algo no va según lo previsto , miro atrás y me siento tan afortunado que los problemas  se esfuman , yo aun los puedo combatir y mi ejercito es el mejor, de eso no tengo duda.

Siento haberlos aburrido, pero este texto hoy me servía de terapia , y las pilas, incluso las alcalinas no se deben gastar del todo. Si no se lo creen pregúntenle al famoso conejito…