La misa y la procesión cierran los actos en honor a San Sebastián
La festividad de San Sebastián, patrón de Ciudad Rodrigo, volvió a celebrarse un año más con la solemnidad y la devoción que distinguen a esta arraigada tradición mirobrigense, convertida ya en una cita ineludible del calendario religioso y social de la ciudad, este año teñida por el luto oficial del accidente ferroviario acaecido en la provincia de Córdoba.
Los actos dieron comienzo a las once de la mañana en la Catedral de Santa María, donde se ofició la solemne eucaristía en honor al santo, presidida por el obispo de la diócesis, monseñor José Luis Retana Gozalo. Al acto litúrgico asistieron diversas autoridades civiles y militares. Haciendo de anfitrión el alcalde Marcos Iglesias y miembros de la corporación municipal, así como Javier Iglesias, en representación de la Diputación de Salamanca. Entre los asistentes se encontraban también altos mandos de la Guardia Civil, entre ellos el mirobrigense Juan Luis Pérez Martín, teniente general jubilado del cuerpo, representantes de la Policía Local, con Narciso Caridad al frente, y miembros del Ejército de tierra y aire, además de las Damas del Carnaval.
Junto a las autoridades, numerosos vecinos de Ciudad Rodrigo, cofrades y visitantes quisieron sumarse a esta celebración que, año tras año, congrega a fieles de distintas generaciones. La ceremonia estuvo acompañada por las voces de la Coral Mirobrigense "Dámaso Ledesma", que aportó un clima de recogimiento y solemnidad al oficio religioso.
Concluida la misa, tuvo lugar la tradicional procesión. De manera ordenada, los participantes fueron ocupando sus puestos para facilitar la salida de la imagen de San Sebastián. Antes de iniciar el recorrido, y como marca la costumbre, la Banda Municipal de Música interpretó el Himno de España a las puertas de la Catedral.
La comitiva procesional estuvo integrada por autoridades civiles y militares, los mayordomos de este año —José Miguel Arroyo Morollón, Francisco José Iglesias Barco, Javier Segovia Barco y José Alberto Rubio Carpio—, el obispo, varios sacerdotes de la comarca, miembros de la cofradía, portadores del estandarte, redoblantes y jóvenes ataviados con el traje charro, símbolo vivo de la identidad tradicional de la tierra. Numerosos fieles acompañaron igualmente el discurrir de la imagen por las calles de la ciudad.
El recorrido procesional avanzó por distintos puntos del casco urbano, acompañado por los sones de la Banda Municipal y el acompasado redoble de los tambores. Una de las paradas más significativas tuvo lugar en la Plaza Mayor, donde, a su entrada, San Sebastián hizo sonar el "Reloj Suelto", gesto cargado de simbolismo y profundamente ligado a la devoción popular hacia el patrón y hacia los mirobrigenses.
A la llegada a la parroquia de San Cristóbal, y antes de la entrada de la imagen, la Banda Municipal de Música volvió a interpretar el Himno de España. Ya en el interior del templo, el obispo dirigió unas palabras de homenaje al santo. Posteriormente, autoridades y fieles se acercaron a santiguarse ante la cruz, en un momento de recogimiento compartido.
Para cerrar los actos, la comitiva emprendió el regreso hacia la parte alta de la ciudad en nueva procesión. Se realizó una primera parada en la Catedral, donde autoridades y mayordomos se despidieron de los sacerdotes participantes; posteriormente, en el Obispado, tuvo lugar la despedida del prelado, y finalmente, en el Ayuntamiento, los mayordomos cerraron la jornada con la interpretación final del Himno Nacional, poniendo así el broche solemne a la festividad.
De este modo, Ciudad Rodrigo se despidió un año más de San Sebastián hasta la próxima celebración, dando paso a una jornada festiva que vecinos y visitantes compartieron en un ambiente de convivencia, tradición y encuentro.