Teodoro García detalla un programa que ha derivado en el último año en la creación de 14 empresas, consolidándose como herramienta clave para mujeres, inmigrantes y mayores de 45 años que buscan una salida laboral
El autoempleo se ha convertido en una vía fundamental de integración social y laboral en Salamanca, especialmente para aquellos colectivos que encuentran mayores barreras en el mercado de trabajo tradicional. En este contexto, el Plan Impulsa de Cruz Roja se consolida como una herramienta clave. Según el balance anual realizado por la entidad, a lo largo de este año se ha logrado que 16 personas se den de alta como autónomos, lo que se ha traducido en la creación de cerca de 14 nuevas empresas (alguna con dos socios), fruto de un trabajo exhaustivo de asesoramiento y acompañamiento
Este programa, que lleva en funcionamiento desde el año 2008, se define como un “proyecto integral de apoyo a emprendedores”. No se trata únicamente de una oficina de información, sino de un ecosistema de soporte diseñado para transformar una idea incipiente en una realidad económica viable. Teodoro García, técnico de Empleo de Cruz Roja en asesoramiento a emprendedores, destaca que el servicio va mucho más allá de la burocracia: se trata de construir futuros para personas que, en muchos casos, se encuentran en riesgo de exclusión social.
El proceso comienza cuando el usuario llega a Cruz Roja con una idea de negocio. Desde ese momento, el equipo técnico trabaja mano a mano con el emprendedor para desarrollar la viabilidad del proyecto. “Trabajamos la idea poco a poco con ellos, plasmándola en un plan de empresa para ver qué nos dicen los números sobre esa idea”, explica García. Este análisis previo es fundamental para evitar fracasos prematuros y asegurar que el emprendimiento tenga una base sólida.
El servicio es altamente personalizado. Aunque existen sesiones grupales informativas, el trabajo sobre el terreno se adapta a las capacidades y situaciones de cada individuo. “Las situaciones económicas o personales de unos y otros no tienen nada que ver”, matiza el técnico, subrayando la importancia de la confidencialidad y el trato individualizado.
Uno de los mayores obstáculos para el emprendimiento en colectivos vulnerables es la falta de acceso al crédito bancario tradicional. Para solventar esta barrera, Cruz Roja actúa como entidad acreditada de Microbank, el banco social de la Fundación ‘la Caixa’. Esta colaboración permite facilitar financiación a personas que, por sus circunstancias, no cumplen los requisitos de la banca comercial.
Una vez que Cruz Roja ha validado la viabilidad del proyecto a través del plan de empresa, puede tramitar la solicitud de préstamo. “Es una herramienta fundamental”, asegura García.
El Plan Impulsa no abandona al usuario una vez constituida la empresa. El programa incluye un fuerte componente formativo que se actualiza anualmente según las necesidades del mercado. Durante este ejercicio, se han impartido cursos tanto en modalidad online como presencial, abarcando temáticas como la gestión de micronegocios y el marketing digital.
Además, la entidad se apoya en especialistas externos para impartir conocimientos específicos sobre fiscalidad, Seguridad Social o arrendamientos. La labor de Cruz Roja incluye también una labor informativa constante sobre cambios legislativos y avisos puntuales sobre subvenciones disponibles.
El vínculo con los emprendedores se mantiene en el tiempo. “Hacemos una visita al año a aquellas empresas que ya están funcionando para ver qué tal les va y si podemos apoyarles de alguna manera”, señala. Este seguimiento garantiza que los nuevos autónomos no se sientan solos ante los desafíos diarios de la gestión empresarial.
El análisis de los datos del último año (2025) arroja un perfil sociodemográfico claro de los usuarios del Plan Impulsa en Salamanca. De las 16 personas que se han dado de alta como autónomos, la mayoría son mujeres. El programa atiende a una gran cantidad de personas inmigrantes y a desempleados mayores de 45 años.
Este último grupo es especialmente relevante. Se trata de perfiles que, a menudo, son expulsados del mercado laboral por cuestiones de edad, a pesar de contar con una gran experiencia profesional. “Son personas que no encuentran trabajo por cuenta ajena, pero saben hacer muy bien un oficio”, explica Teodoro García. Sectores como la albañilería o los servicios han sido refugio para estos profesionales que, gracias al asesoramiento recibido, han logrado regularizar su situación y volver a la actividad económica.
Las cifras avalan la necesidad de este recurso en Salamanca. Durante el último año, aproximadamente 125 personas han acudido a Cruz Roja solicitando información o asesoramiento sobre emprendimiento. Aunque no todos llegan a materializar el proyecto -algunos desisten tras ver la inviabilidad, otros optan por buscar empleo por cuenta ajena y otros pausan la idea temporalmente-, el impacto es significativo.
El resultado final de 16 altas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) y la constitución de cerca de 14 empresas (algunas formadas por socios) es valorado muy positivamente por la organización. Además, para incentivar y reconocer este esfuerzo, Cruz Roja organiza anualmente los Premios Impulsa, que cuentan con el apoyo de financiadores externos y sirven de escaparate para estas historias de superación personal y éxito empresarial.
Conocemos la historia de tres de las personas que han montado su negocio en Salamanca con el apoyo del Plan Impulsa de Cruz Roja: Patricia Santos y Lola Román con 'La Flor del Café' y Lisbeth Villarroel con ‘Linaje Pet Shop’.