Sábado, 28 de noviembre de 2020

Llamando a las puertas del cielo

En nuestras puertas historiadas, sólidas puertas, los tiradores nos ayudan a cerrar y las aldabas, a llamar al abrigo de la casa


Nostalgia de mirador

“En Salamanca el mirador tiene la gracia del encaje de forja, la ligereza sutil de una joya que se asoma a la calle con la intimidad velada del interior”

El vuelo de los ángeles de piedra

Rechonchos, barrocos, orondos. traviesos, los rostros rubicundos de su eterna infancia... se encuentran en monumentos de la ciudad

Venancio Blanco, la vida que retorna

En la obra ‘Cristo vuelve al padre’ el bronce del autor tiene una desnudez desoladora, un hueco infinito en el espacio de las entrañas donde se quedan la lluvia y las hojas de los árboles

La casa asomada

Los balcones de Salamanca, sostenidos con la fuerza de la piedra, florecen en las primaveras y se velan con las cortinas y los visillos de la vida recogida en otoño  

Dulce nombre de barrio, Agustín Casillas

De sus manos, con la humildad y la cercanía de su trato y trabajo, salen los mediorrelieves que adornan la fachada de la parroquia del Dulce Nombre de María

Escaleras hacia el cielo de San Cristóbal

Los secretos de esta iglesia recogida, recoleta, florecida en el cerro de la historia, nos devuelven también la magia del cantero medieval que trasciende su arte