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El jabalí sirve de prólogo ante la apertura de la caza menor el 23 de octubre
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temporada de mayor desde el 25 de septiembre al 26 de febrero

El jabalí sirve de prólogo ante la apertura de la caza menor el 23 de octubre

LAS ARRIBES
Actualizado 07/10/2022 09:52
Miguel Corral

En mano, ganchos y monterías son las modalidades cinegéticas para intentar abatir a este omnívoro

Desde el pasado 25 de septiembre, el jabalí viene centrando la atención de los aficionados salmantinos a la cinegética, práctica que verá su momento más esperado el 23 de octubre, fecha en la que tendrá lugar la apertura de la temporada de caza menor.

Hasta entonces, en mano, ganchos y monterías, todas las modalidades están abiertas en la caza de este valiente omnívoro, por lo que conviene recordar algunas de las medidas de seguridad que exigen su práctica, pues cabe señalar que el empleo de rifles y balas para escopeta hace que su caza resulte mucho más peligrosa para quienes la practican, especialmente en las cacerías colectivas.

Esta lucha sin cuartel contra el jabalí, debido a los daños que provoca, ha tenido como consecuencia un descenso importante de sus poblaciones, pero aún todavía están muy lejos de llegar a los niveles deseados por agricultores y aficionados a la caza menor, los dos sectores especialmente damnificados por la explosión demográfica experimentada por este suido en los últimos años como consecuencia del abandono del campo, principalmente.

Este hecho ha provocado que en muchos lugares se haya decidido autorizar su caza en mano en detrimento de cacerías colectivas como monterías y ganchos, pues esta técnica de caza permite seleccionar la zona de caza, en función de la aparición de rastros que delaten la presencia de este omnívoro, sin que sea necesaria la comunicación previa de la zona a batir.

En cuanto a las medidas de seguridad obligatorias, la más destacada por su novedad es la obligación en monterías y ganchos, para todos sus participantes, de llevar puesta exteriormente una prenda de alta visibilidad que cubra el tronco (chaleco, chaqueta o similar).

El resto de normas continúan igual que con anterioridad a la nueva Ley de Caza, aunque conviene recordar algunas como la obligación de permanecer en el puesto salvo autorización del organizador de la cacería o el postor; en todo caso el cazador no podrá portar armas listas para su uso en todos los desplazamientos que realice fuera del puesto, salvo una vez finalizada la cacería para rematar una pieza herida.

Asimismo, no se puede disparar en dirección a la zona que se esté batiendo, salvo que los batidores y perreros se encuentren desenfilados por el terreno, ni hacia los visos. Los puestos se colocarán de forma que estén desenfilados o protegidos de los disparos de los demás cazadores. Cuando ello no fuera posible, cada cazador deberá establecer contacto visual y acuerdo verbal con los más próximos para señalar su posición.

Estas normas, aunque no son obligatorias en la caza en mano, tampoco está de más su aplicación en los casos que correspondan como el uso de prendas reflectantes. Hay que recordar que por caza en mano se entiende, en el caso de la caza mayor, “modalidad practicada por un conjunto de dos a seis cazadores, auxiliados o no por un máximo de diez perros, quienes a pie y formando una cuadrilla, buscan y siguen coordinada y activamente a las piezas de caza mayor en un determinado terreno con el fin de capturarlas”.

La sequía pone límites a la temporada de menor

El 23 de octubre arranca en Castilla y León una nueva temporada cinegética, más de 115.000 aficionados con licencia en esta comunidad, entre los que se encuentran unos 14.000 salmantinos, saldrán entonces tras perdices, conejos y liebres. La veda general levanta el telón con la incertidumbre de qué esconden los campos tras la pertinaz sequía que azota a los campos salmantinos.

Precisamente, la falta de agua ha influido en una mala cría de perdiz. Donde no han tenido agua supletoria apenas ha salido adelante un pollo, por lo que muchos cotos limitarán la caza de la reina de la menor para evitar su desaparición de los campos.

Del mismo modo y al contrario de lo que sucede en otras provincias, las poblaciones de conejo continúan en claro retroceso, como se aprecia en las cifras de ejemplares abatidos la temporada 2020-2021, último recuento ofrecido por la Junta de Castilla y León. Solo la liebre parece haberse adaptado a las nuevas condiciones del campo, pues resulta paradójico que en la temporada de ese último recuento se hayan cobrado más liebres que perdices. De hecho, durante la media veda ha sido la especie más común en el campo junto al zorro.

Los números de la caza en Castilla y León

De acuerdo con los datos ofrecidos por la Junta de Castilla y León, la provincia de Salamanca está a la cabeza en el ranking de jabalíes abatidos en la Comunidad en la temporada 2020-2021 con 11.835 ejemplares, 340 cochinos más que la temporada anterior, cuando se registraron 11.495, todo lo contrario de lo que sucede en la caza menor.

En el caso de la perdiz roja, la provincia de Salamanca muestra la realidad de lo que mantienen los campos salmantinos a diferencia de los números recogidos por la Junta de Castilla y León la temporada anterior. Durante 2020-2021 el número de perdices cobradas en la provincia de Salamanca fue de 10.928 ejemplares, lo que la sitúa la penúltima de la comunidad, solo por encima de Segovia, donde se abatieron 8.966 perdices, muy lejos de las provincias de Burgos y León, en las que se cazaron 15.296 y 25.495 patirrojas respectivamente.

Y si la perdiz ha demostrado constantes dientes de sierra en el gráfico de su cría, no sucede lo mismo con el conejo, especie a la que las enfermedades no le permiten recuperar las poblaciones de hace cuatro décadas, aunque la temporada del análisis demostró un ligero repunte. En la temporada 2020-2021 se abatieron en los cotos salmantinos 18.374 conejos, 2.191 más que en la temporada anterior, aunque solo por encima de Soria, donde se colgaron 7.832 rabicortos. Cabe destacar los 142.644 cazados en Valladolid o los más de 63.000 de Burgos.

Respecto a la liebre, la provincia charra es la segunda en capturas de este lepórido con 11.426 ejemplares cobrados, solo por debajo de Soria, donde se cazaron 12.390 rabonas.

Sin embargo, en cuanto al número de zorros abatidos en la comunidad, la provincia salmantina se mantiene a la cabeza con 11.510, 1.161 más que la temporada anterior, por los 1.479 que se abatieron en Palencia. Un tercio de los zorros abatidos en la comunidad fue en los campos salmantinos.

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