Lunes, 17 de enero de 2022
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Un mundo desigual

Un mundo desigual

OPINIóN
Actualizado 12/01/2022 08:05
Juan Antonio Mateos Pérez

Erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia

NELSON MANDELA

La pobreza es la mayor forma de violencia

MAHATMA GANDHI

La desigualdad es uno de los mayores retos de nuestra era y supone un obstáculo no solo para el desarrollo, sino una amenaza para la paz. El norte y el sur siguen siendo dos espacios alejados entre sí por las diferencias en el desarrollo socioeconómico. Pero también debemos subrayar otros factores, como la historia pasada, el nivel cultural y tecnológico, el grado de eficacia en la gestión económica o el grado de control de las relaciones comerciales. Las desigualdades entre países ricos y pobres no solo se dan en el campo económico, también en el social, político y cultural.

En su último informe, resumen del año, el Banco Mundial afirma que la pandemia está provocando retrocesos en el desarrollo en los países más pobres. Además, está suponiendo un retroceso en la lucha contra la pobreza extrema, que está aumentando después de 20 años, donde unos 100 millones de personas viven con menos de 1,9 dólares al día. Esa desigualdad también se produce en el acceso a las vacunas, donde poco más del 7 % de las personas de los países más pobres han recibido una dosis de las vacunas en comparación con más del 75 % en los países más ricos del Norte.

Pero la brecha no está solo en el acceso a las vacunas o la atención médica, sobre todo en la recuperación económica después de la pandemia. Las economías más avanzadas crecerán un 5,6 %, pero las economías de los países más pobres solo un 2,9 %, el crecimiento más lento en los últimos 20 años. Todo ello provocará un aumento de la pobreza y la desigualdad, sobre todo en África subsahariana, en América Latina y el Caribe.

Las desigualdades en las condiciones de vida en los diferentes lugares del planeta han existido siembre a lo largo de toda la historia de la humanidad. Pero estas se han acentuado en el siglo XX con todo el proceso de industrialización y globalización. Pero también la concienciación de los países más pobres de su situación y de la toma de posturas conjuntas respecto a los países más desarrollados. El desarrollo y crecimiento económico de los países menos desarrollados deberán ir acompañados de políticas de desarrollo social para una mejor distribución de la riqueza y un mayor bienestar humano.

Más allá de explicar las causas del subdesarrollo de muchos países, el mayor desafío se centra en combatir la pobreza y el hambre en un mundo con tantos contrastes y desigualdades. Si la pandemia provocó la disminución de ingresos en todas las partes del mundo, el 20% más pobre experimentó una caída más pronunciada, no recuperando esa disminución de ingresos al inicio del 2022. Esta disminución se ha traducido que alrededor de 100 millones de personas más viven en la pobreza extrema.

Las economías de los países más empobrecidos están marcadas por el dualismo en los sistemas productivos. Por un lado, está el tradicional, dedicado al autoconsumo y a los mercados locales y, el moderno, enfocado a la exportación de productos en manos de grandes multinacionales que realizan todo el proceso productivo y que apenas trascienden en la mayoría de la población de esos países. La agricultura ocupa un lugar importante en la producción y no realizando una transformación importante, ni tecnológica ni de las estructuras de la propiedad.

La industrialización de esos países más pobres, a diferencia de los países ricos que invierten en tecnología, investigación y dedican grandes capitales a su desarrollo, es más bien escasa y presentan también una estructura dualista. Por un lado, tienen una industria artesana muy dispersa en el territorio, con una gran cantidad de mano de obra y con grandes problemas para subsistir y con una fuerte dependencia tecnológica y financiera del mundo exterior que provoca un fuerte endeudamiento. Por otro, una industria moderna, en manos de las multinacionales, con altos índices de crecimiento, pero situadas en enclaves aislados y conectados con el exterior para la exportación de productos.

El mundo más desarrollado está inmerso en una fuerte revolución tecnológica y una fuerte terciarización de la economía, con una compleja organización económica, social y espacial con multitud de servicios para conectar todos los sectores económicos, los sectores productivos y a los consumidores. Muchos elementos del sector terciario están relacionados con la mejora del bienestar de la población: educación, sanidad, cultura, transportes, turismo, comercio, etc. El mayor desarrollo supone una mayor terciariciación, no solo en cantidad, sino en la calidad de los servicios.

Todo lo contrario, encontramos en muchos de los países más empobrecidos. Con fuertes desarrollo de la agricultura, una escasa y deficiente industrialización, donde van ha predominar las relaciones tradicionales, el sector terciario apenas está desarrollado, con poca eficacia y apenas calidad. Muchos de los servicios más básicos como la sanidad, la educación, los servicios bancarios, los tecnológicos o el comercio no solo tienen grandes deficiencias, sino que apenas llegan a la mayoría de la población. A pesar de todo, algunos países pobres, están experimentando un cierto desarrollo del sector terciario gracias al turismo o al comercio impulsado por la globalización.

Para el Banco Mundial, en su informe, es la reducción del comercio internacional en plena pandemia, el que ha producido un aumento de la pobreza. Comenta, que históricamente, siempre ha existido una estrecha relación entre el comercio y la reducción de la pobreza, y los países de ingreso bajo y mediano casi duplicaron su participación en las exportaciones entre 1990 y 2017, período en el que se redujo la pobreza extrema. El comercio desempeña un papel crucial en la recuperación económica, contribuye a acelerar la recuperación al proporcionar una demanda externa sostenida de exportaciones y asegurar la disponibilidad de servicios y productos intermedios importados.

Estamos de acuerdo que el comercio puede ayudar a salir de la pobreza, pero también se deben eliminar los desequilibrios en las relaciones comerciales. Los países más empobrecidos sufren una falta de diversificación en el comercio, el 80% de sus exportaciones son materias primas minerales y productos agrarios, añadiendo que los precios de estos productos apenas han aumentado en años, inclusos tienen tendencias a la baja. El control de los mercados de los países más desarrollados, en sus mecanismos y los precios, la dependencia de los países más pobres será cada vez mayor. Estos mecanismos deberán ser revisados y mejorados también, para evitar la pobreza extrema

Sometidos a los vaivenes de las crisis climáticas y de los precios de los productos que marcan los países mas ricos, la pandemia ha endurecido su situación, empobreciendo grandes áreas del mundo, con lo que su futuro no se ve nada halagüeño. Esperemos como se comporta el 2022, la economía mundial está creciendo, los precios de los productos básicos se han estabilizado, al igual que el comercio, son buenos indicadores. Pero la pandemia continúa, mientras países están aplicando la cuarta dosis, muchos países pobres están sin vacunar. La desigualdad es uno de los grandes desafíos del mundo actual, no solo es un obstáculo al desarrollo y a la mejora de la pobreza, es una amenaza para la paz, la seguridad y los derechos humanos en todo el mundo.

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