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Nuevo impulso al bordado popular de la Sierra de Francia para ser reconocido como bien de interés cultural inmaterial
comienzan los trámites necesarios

Nuevo impulso al bordado popular de la Sierra de Francia para ser reconocido como bien de interés cultural inmaterial

LA SIERRA
Actualizado 12/01/2022 10:40
Redacción

El objetivo es proteger sus valores identitarios y culturales "por su autenticidad e integridad"

El Boletín Oficial de Castilla y León publica en su edición de este miércoles, 12 de enero, la incoación del expediente como Bien de Interés Cultural de carácter Inmaterial del bordado popular de la Sierra de Francia, conocido como "bordado serrano", con el objetivo de proteger sus valores identitarios y culturales "por su autenticidad e integridad".

Para ello y respetando los procesos de cambio que, como patrimonio vivo y sin pervertir su esencia, decida la comunidad depositaria de esta tradición "y auténtica protagonista de esta manifestación cultural", la Administración competente en materia de patrimonio velará por su normal desarrollo y tutelará su continuidad y custodia y la salvaguarda y preservación sostenible de este patrimonio vivo.

Según informa la Consejería de Cultura, se trata de un bordado de carácter popular y de una "manifestación cultural única" que recoge en su tradicional hacer un conjunto de rasgos técnicos, plásticos y simbólicos comunes que configuran un "universo artístico propio" creado por las manos de artesanas bordadoras y caracterizado por su colorido y expresividad donde los animales, reales o mitológicos, se entrelazan en un abigarrado ataurique vegetal.

La ausencia de la figura humana y de motivos geométricos, el eje de simetría de sus composiciones y sus procedimientos técnicos de punto "al pasado" y a "hilos contados", son las características básicas que definen y caracterizan el bordado serrano.

En la actualidad, el bordado popular serrano tiene su centro en las localidades de La Alberca y Mogarraz, donde se localizan dos escuelas de bordados de características diferenciadas a las que se adscriben el resto de los pueblos de la Sierra de Francia. Se trata de la escuela Albercana, caracterizada por composiciones menos abigarradas y con menor horror vacui en la que predominan los tonos asalmonados, y la de Mogarraz en la que pervive la policromía de los colores tradicionales, a la que se fue sumando el salmón por influencia de la escuela Albercana.

"Esta evolución diferenciada permite que se pueda conocer, con cierta precisión, si un bordado procede de una u otra escuela", precisan desde la Consejería de Cultura y Turismo que explica que, a pesar de usarse para paños rituales o para manteles para altares, este bordado popular nunca utiliza motivos cristianos en sus composiciones y, en caso de aparecer, están realizados con la técnica del deshilado.

En la actualidad, se ha mantenido el uso de los bordados en las fiestas y procesiones para engalanar o "pulir" los balcones y ventanas en las festividades y fiestas patronales, como el Corpus de la Alberca y el Corpus y la festividad de la Virgen de las Nieves en Mogarraz, "que se han convertido en espectáculos únicos" para la contemplación de estos bordados.

Desde la Consejería de Cultura recuerdan que los motivos tradicionalmente utilizados en los bordados son reconocidos por los habitantes de la Sierra de Francia salmantina "como símbolos identitarios serranos".

Como elemento cultural vivo, ha seguido su evolución natural sobre todo a partir del siglo XIX y segunda mitad del siglo XX, con la incorporación de nuevos materiales, tintes químicos y técnicas, "abandonando poco a poco el horror vacui característico de las antiguas composiciones, haciéndolas más ligeras y caladas, todo ello sin perder la unidad en su elaboración material y sus características propias en cuanto a técnica, motivos, composición y color".

El bordado popular serrano se realiza mediante la técnica conocida como mixta, ya que utiliza dos procedimientos diferenciados dentro de un mismo ejemplar y en cada uno de los motivos: "a hilos contados" y "a dibujo". El bordado comienza con el dibujo de los motivos sobre el lienzo mediante un cordoncillo negro que delimita los contornos.

Posteriormente se pasa al rellenado del motivo mediante una gran variedad de puntos, con la técnica de bordado "al pasado", donde el hilo recorre el derecho y el revés de la tela, y por la forma de disposición del hilo "hilos contados", con diferentes puntos con nombres populares como "punto de lomo", "punto media yema", "ojito entero", "espina de pez", "punto de ladrillo", "las torrinas" y "asiento de la silla", contabilizándose hasta 34 diferentes.

El colorido tradicional está basado en el rojo, verde, amarillo y azul, combinados de dos a dos. El color negro, que se utilizaba para contornear los motivos, es el color utilizado para bordar grandes composiciones de elementos florales y zoomorfos y las mangas de las camisas galanas, especialmente las femeninas. Desde mediados del siglo XX, se impone la policromía y se incorporan nuevos colores, malvas, morados, verde hierba, azul cobalto, amarillo dorado, rojo fuego y el salmón.

Por su parte, los principales protagonistas del universo iconográfico del bordado serrano son los motivos animales y vegetales. También son muy comunes las representaciones de animales mitológicos como grifos y dragones y, de forma menos habitual, aparecen el gallo, la mariposa, el jabalí, el búho o el perro. Como caso único, aparece el unicornio en una colcha del siglo XVI, recogida en la Colección Pedagógico Textil de la Universidad Complutense de Madrid. Motivo muy representado es también "el árbol de la vida", tema iconográfico muy utilizado en civilizaciones antiguas.

"En la actualidad, si bien el significado simbólico de estos motivos se ha perdido en gran medida, su iconografía se ha convertido en seña de identidad del pueblo serrano, extendiéndose su uso a otros ámbitos de la vida social, cultural y económica de la zona", precisan las mismas fuentes.

Cultura explica que las maestras bordadoras eran las encargadas de la composición de la pieza que luego sería ejecutada por el resto de las bordadoras. Las composiciones se caracterizan por su simetría. Los paños grandes presentan una composición ordenada en cuadros dentro de los cuales se van insertando los motivos, en el centro siempre los más importantes; en las piezas más pequeñas, la ornamentación se dispone en los bordes.

La transmisión de la tradición se realiza mayoritariamente a través de cursos de formación y talleres de salvaguarda impartidos por asociaciones como la Asociación de Mujeres Artesanas de la Sierra de Francia y en la en la actualidad por la organización Red Arrayan de Cultura, Patrimonio y Medio Ambiente en colaboración con organismos públicos como Ayuntamientos, Mancomunidad de la Sierra de Francia y la Diputación de Salamanca.

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