Sábado, 31 de octubre de 2020

El silencio de los árboles

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Hoy me duele el silencio de los árboles en el por mí habitado Paseo de Carmelitas desde hace 40 años. Uno de los pulmones de Salamanca en pleno centro que ha pasado por mejores y peores etapas en su conservación y cuidado, pero siempre solaz de paseantes, niños y mayores, juegos y desmanes, acompañados por el elemento siempre presente: el canto de los pájaros que anidan en sus árboles.

Hace ya tiempo que la suciedad agarrada a bancos y suelo, señala una dejadez en la limpieza, dejando acumular los excrementos naturales de las aves, que ya alcanzan la categoría de costra.

Hace unos días colgué en las redes sociales fotos de semejante abandono y, casualidad o no, poco después un empleado del Ayuntamiento apareció por la zona con la misión de erradicar a los “causantes” del desastre, utilizando disparos de luz y ultrasonidos, que provocaron la desbandada de los pájaros, dolidos y desorientados, hacia Dios sabe dónde.

Volví a colgar mi queja de que lo que hay que hacer es limpiar y, casualidad o no, aparecieron máquinas de agua a presión para proceder a la higienización de los jardines. Y en ello andan. Al mismo tiempo colocaban en los árboles grabaciones de algún ave depredadora y ultrasonidos para asegurarse de que los pájaros no regresaran y evitar así que volvieran a manchar lo limpiado.

Entiendo estas medidas cuando se aplican a la protección de monumentos que puedan ser dañados por los excrementos. No lo entiendo en una zona exclusivamente de jardines, cuyo arbolado debe ser precisamente vivienda de aves cuyos trinos atenúen el desagradable ruido del tráfico, que en la zona de Carmelitas en determinadas y amplias horas del día es insoportable.

Hace unas noches grabé desde mi balcón un audio de la alegre algarabía que llenaba el ambiente, relajada, sorprendente, bella al oído.

Hoy el silencio de los árboles lo tengo grabado en la desazón y la rabia que me han envuelto. Sirenas de ambulancias, ruidos de motos y de coches y el sonido penetrante de las grabaciones, es el audio que se puede grabar ahora.

Si lo que pretendemos es que en parques y jardines no se acumule la suciedad de los excrementos, lo que hay que hacer es preocuparse del mantenimiento adecuado, y no despojar a los árboles de lo que la Naturaleza hizo de ellos: hogar de las aves.

Habrá que enseñarle a los niños que a los pájaros ya no se les deja vivir en los árboles porque manchan el suelo. A ver si lo entienden.

Sugiero, al amparo de las estúpidas medidas que el Ayuntamiento toma para mantener limpios los jardines, que pongan muros al otoño y lo ahuyenten para impedir que las hojas caigan y manchen.