Martes, 23 de julio de 2019

Las fiestas patronales de La Alberca: tradición e intrahistoria

Se mezclan en las fiestas patronales de la localidad serrana elementos sagrados y profanos

Por JOSÉ LUIS PUERTO

Tres son los elementos tradicionales que, desde antiguo, configuran las fiestas patronales de La Alberca en honor de la Asunción de Nuestra Señora, declaradas de interés turístico nacional en 1965, es decir, hace ya medio siglo: el ofertorio, danzas, paloteo y ramo, la mañana del 15 de agosto, en la plaza del pueblo; la “Loa a la Asunción de la Virgen”, la mañana del 16, en el Solano Bajero, ante el atrio norte de la iglesia; y los toros, las tardes del 16 y 17 en la plaza.

            Se mezclan en las fiestas patronales de La Alberca elementos sagrados y profanos, dentro de una conmemoración, como es la de la Asunción de la Virgen, que, al estar situada en el calendario al final de los trabajos de la cosecha, es muy celebrada en toda España y ha sido denominada por Julio Caro Baroja como fiesta del cereal.

            La mañana del 15 de agosto, el grupo de mozas de la danza y el ramo entona un hermoso cantar al entrar en la iglesia, que es como reminiscencia de una antigua albada o alborada: “Ya va viniendo la autora / y la luz clara del día / y nosotras muy gozosas / vamos buscando a María…”.

            Tras la solemne misa mayor el día 15 al mediodía, se sale en procesión con la imagen de la Virgen en sus andas y ataviada con hermosos ropajes y alhajas hacia la plaza mayor y allí, colocada en una mesa-altar en el flanco sur de la misma, tiene lugar el ofertorio que, con toda solemnidad y ceremonia, en un orden protocolario rigurosamente fijado: las autoridades, los mayordomos y sus familiares, el grupo de danzas y ramo, y finalmente todos los fieles que lo deseen. El ofertorio viene a ser una reminiscencia de esa necesidad de ofrecer al ser sagrado parte de la cosecha recogida, para que proteja y ayude a quien ofrece.

            Vienen después las danzas, el paleo o paloteo, que culminan con el ramo, rito este último muy simbólico, que realizan las mozas, teciendo y desteciendo el cordón, con una serie de cintas multicolores que arrancan del arco de un ramo formado por dos robles entrelazados. Es como si el vigor procedente del fértil árbol de la vida fuera traspasado, a través de la cinta, a la moza que tece y destece el ramo, para darle fecundidad. Es claramente un rito de fecundidad. Para ello, se canta, tanto al tecerlo, como al destecerlo: “El cordón ya está tecido / y ahora para destecerlo / le pediremos licencia / a la Reina de los Cielos”.

            A media mañana, el 16 de agosto, tiene lugar en el Solano Bajero, ante el atrio norte de la iglesia, sobre un tablado de madera levantado para ello, la representación, por parte de vecinos del pueblo, de la “Loa a la Asunción de la Virgen”, una de las escasas muestras que de teatro popular mariano de tipo asuncionista quedan vivas en España. Hay elementos en ella procedentes del teatro semi-litúrgico medieval, al tiempo que tiene no pocas huellas del antiguo teatro pastoril salmantino (Juan del Encina y Lucas Fernández) y del teatro religioso clásico español de los siglos XVI y XVII. Se trata de una moralidad, en la que luchan el mal, representado por el demonio, y el bien, por el ángel, con el triunfo de este último, que logra que unos lugareños que van a celebrar la fiesta de la Virgen logren su propósito. Es acaso la pieza viva más antigua de teatro popular, representada en el ámbito rural salmantino.

            Las tardes de los días 16 y 17 tiene lugar en la plaza del pueblo, abarrotada y con una multitud de albercanos y serranos enfervorizada, la corrida de toros; tauromaquias al modo popular, en las que lo de menos es lo que lidie el “torero” y lo que más importa siempre es el valor que, ante el propio pueblo presente en la tauromaquia, acredite y demuestre cada uno de los mozos del lugar. Es una suerte de rito de iniciación a la hombría; una “toriza” o “joriza”, tan honda en el sustrato salmantino campesino y popular, que ha quedado ya inmortalizado para siempre en la belleza de los versos del romance de “Los mozos de Monleón”.

            Y estos son los ritos esenciales (con sus muy profundas significaciones, que no siempre son conocidas ni se perciben) de las fiestas patronales de La Alberca en honor de la Asunción de Nuestra Señora.

Fotografía: Rosa Gómez (Vírgen de la Asunción en el ofertorio de este pasado 15 de agosto)