Domingo, 16 de diciembre de 2018

El gol de Urzáiz

Hay goles geniales que nunca entraron, como el de Pelé, y otros que desataron la tragedia una vez más porque el balón tampoco besó la red, como el de Cardeñosa.  Hay goles míticos que debieron ser anulados, como el de Maradona y su mano de Dios, o que culminaron gestas heroicas, como el de Señor que destrozó la garganta de José Ángel de la Casa. Pero también están los goles de nuestra pequeña gran historia, de los clubes locales que los aficionados de a pie seguimos más allá de Mundiales y Ligas de Campeones. Unionistas veteranos hablarían de los goles de Sánchez Barrios o Alves. Los más jóvenes tendrán en el recuerdo el de Miku o el de Kike López en Villarreal. Yo escogería el de Jandri en el estadio del Levante y el de Urzáiz, los ascensos encadenados que sólo nuestra Unión Deportiva Salamanca fue capaz de repetir. Lo bueno del gol de Urzáiz es que fueron dos, que se apoyaron en el anterior de Torrecilla y los secundaron los de Díaz y Vellisca. Albacete 0, Salamanca 5. La Unión a Primera División. 27 de junio de 1995.

Aquella noche tenían que disputarse unos minutos de la final de Copa del Rey aplazada por la tormenta. El partido de vuelta de la promoción perdía protagonismo. Era una promoción de las de antes, en las que al del sobresaliente en Segunda se le daba la oportunidad de la matrícula de honor en forma de ascenso y al del suspenso en Primera se le ofrecía la posibilidad de recuperar con un cinco ramplón y obtener la permanencia. En algunos barrios las antenas captaban Telemadrid. En otros hogares lo recibíamos por el cable de Televisión Salamanca. Y todos teníamos sintonizadas las emisoras locales de radio. Tras la decepción del 0-2 en el Helmántico no abundaban los optimistas, pero los once que saltaron al césped sí se lo creían y lo demostraron. Vestían la camiseta morada de las jotas de Joma con el anuncio de Air Europa. Inolvidable alineación la presentada por Juan Manuel Lillo: Olabe, Sito, Josema, Balta, Torrecilla, Medina, Díaz, Quiroga, Vellisca, Barbará y Quico. Tuvieron sus minutos Carlos y Urzáiz, el héroe de la noche, que durante la liga no había respondido a las expectativas (era el único “nombre” en aquella admirable plantilla) pero las superó con creces con dos cabezazos a la red. El gol de Urzáiz del minuto 95 para gritar y empezar a creer. El gol de Urzáiz del minuto 111 para tocar la Primera, abrazar, llorar y llenar la Plaza Mayor.

Hoy hace veinte años de una noche inolvidable, el día más feliz para tantos unionistas. Dos años y nueve días se cumplen de la jornada más triste, cuando perdimos para siempre a la Unión Deportiva. Conservamos su historia, podemos aún emocionarnos con ella, incluso contársela a quienes ya no podrán cantar nunca ninguno de sus goles, rendirla homenaje, y hasta cambiar algún “monumento” en su honor, pero no la tenemos. No juega partidos. No está latente esperando ninguna sentencia ni permiso federativo. No sobrevive en ningún otro club. No se ha refundado ni se puede refundar. Los equipos de fútbol no resucitan ni se regeneran. Para ella y sólo para ella fue aquel gol de Urzáiz, aquellos cinco goles de Albacete. Ya no marcará más después del último que anotó Lázaro ni esperamos a nadie que venga a decirla que se levante. Descanse en paz jugando la Liga del Cielo de los Equipos.

Para nostálgicos unionistas, una visita imprescindible: http://desdemigradavieja.blogspot.com.es/