Miércoles, 19 de febrero de 2020

Gonzalo Torrente Ballester

   Nació en El Ferrol el 13 de junio de 1910. Vivió los últimos años de su vida en Salamanca y le seguía tirando el mar. Paseaba despacio, del brazo de su mujer, apoyándose en un bastón. Hablaba pausadamente midiendo cada una de las palabras, casi cada una de las sílabas. Para él son cosas distintas los reconocimientos literarios –el premio Cervantes, su sillón en la Real Academia...– y la fama que casi de golpe le dio la proyección de Los gozos y las sombras en la pequeña pantalla. Se consideraba un hombre de vida metódica y hasta monótona. Me lo contaba en una charla que sostuve con él en enero de 1987, cuando había cumplido 76 años de edad.

     –Soy un hombre solitario –me dijo–, poco amigo de las tertulias. Durante toda mi vida he tenido por costumbre ir por las mañanas al café, pero no a tertuliar, sino a trabajar. Ahora no puedo decir que trabaje porque escribo muy poco, pero sigo acudiendo a leer la prensa y a charlar un rato si he de recibir a alguien. Por la tarde, no salgo de casa. Leo, escribo y echo la siesta a conciencia.

     –Si alguna vez escribe su autobiografía ¿qué  contará?

     –Si alguna vez la escribo, que todavía no está decidido, no escribiré  sobre mí, porque no ha lugar con una vida tan regular y monótona, sino de las personas y los hechos que me han rodeado. Tenga en cuenta que he vivido 76 años y en este tiempo han ocurrido dos guerras universales, infinitas guerras laterales, una guerra civil en España, cambios de gobierno, crisis económicas, varios cambios de ideas... Ha sido uno de los momentos más ricos de la historia, y naturalmente eso no me ha pasado inadvertido.

     Los azotes de nuestro tiempo –el paro, el terrorismo, la droga– son para Gonzalo Torrente Ballester males universales:

      –Para eliminar estos defectos, ciertamente graves, se precisa una concordia universal.

      El problema del paro lo puede comprobar muy de cerca:

    –Tres de mis hijos están graduados y siguen viviendo a mi costa. Otros cuatro están estudiando y cuando se gradúen seguirán también viviendo a mi costa.

     Desde que, siendo adolescente, su padre le regaló  un acordeón, conservó  una afición sentimental y casi escondida por el tango. Oculta sus ojos de miope tras gruesas lentes de cristal oscuro y tiene un gesto adusto que puede hacer pensar en cierta hosquedad. Pero Gonzalo Torrente Ballester es un hombre amable y no ve la vida con tintes sombríos:

    –La vida es hermosa, pero no se la regalan a uno. Hay que ganarla cada día; hay que trabajar para hacerse la vida. Y hay que saber estar por encima de las cosas materiales: más aprecio por las cosas del espíritu y menos consumismo."

Estas breves pincelas las incluí en un librito titulado Más allá del personaje, en el que cuento anécdotas de algunas de las personas que he conocido en mi trabajo como periodista. El editor, partidario de eliminar del texto las fechas y los datos temporales que quitaran "actualidad", suprimió sin consultarme la alusión a la edad del escritor y cambió su frase "Tenga en cuenta que he vivido 76 años" por "Tenga en cuenta que he cumplido años –heche usted la cuenta–", así, tal cual, con hache. Me hizo la puñeta por triplicado. Primero porque ningún lector tiene por qué saber que esa falta de ortografía, errata o chapuza no es de mi cosecha. Segundo, porque el librito en que aparece me fue prologado por el propio Torrente Ballester en 1996, tres años antes de su fallecimiento. Y tercero, porque Más allá del personaje fue elegido por la Confederación Española de Libreros para su colección de cortesía, con una tirada de diez mil ejemplares. Esa colección estuvo integrada por obras de los siguientes autores (relación completa por orden alfabético): Alfonso X El Sabio, Pedro Antonio de Alarcón, Azorín, Gustavo Adolfo Bécker, Jacinto Benavente, Rosalía de Castro, Luis Cortés, Denis Diderot, Esopo, Serafín Estébanez Calderón, Francisco Garrote, Ramón Gómez de la Serna, Fray Luis de León, Gonzalo Fernández de Oviedo, Miguel Hernández, Fernando Huarte Morton, Juan Ramón Jiménez, Don Juan Manuel, Silverio Lanza, Larra, Antonio Machado, Elvira Martín, José Javier Muñoz, José Ortega y Gasset, José María de Pereda, José Antonio Pérez-Rioja, Josep Plá, Francisco de Quevedo, Dolores Rico, José Ruiz-Castillo Basala, Santa Teresa de Jesús, Diego de Torres Villarroel, Miguel de Unamuno, Juan Valera, Garcilaso de la Vega, José Zorrilla.