Sábado, 31 de octubre de 2020

Carta de una golondrina a Bécquer

Queridísimo Bécquer:

Te escribo inmersa en la desolación, el dolor y la impotencia más absoluta, desde un pueblo aledaño a la culta ciudad de Salamanca, donde ayer destrozaron nuestros nidos, segaron la vida de nuestros pequeños recién nacidos y desparramaron nuestros huevos aplastados por los suelos.

[Img #312431]Nosotras, oscuras golondrinas, colgamos como siempre nuestros nidos al abrigo de los aleros de los tejados, y como siempre, perpetuamos nuestra especie a la espera de que alguna poética mirada como la tuya, ensalce nuestra belleza.

Mas, cruel destino, no despertaron precisamente sus liras para recibir nuestra llegada con románticos cantos, no. Por el contrario, sacaron sus más primarios instintos de destrucción, y haciendo alarde de su crueldad y su nefasta incultura, arrasaron nuestros hogares.

Dicen que los insensatos vecinos llevaban tiempo quejándose porque al parecer “molestamos”. Y como quiera que se acercan las elecciones esas que hacen los humanos, los actuales ocupantes de los sillones del Ayuntamiento, pienso que con la voluntad de tener contentos a sus votantes, decidieron hacerles caso y eliminarnos de un zarpazo, sin tener en cuenta que tal ignominia ha sido un derroche de barbarie y de mala entraña.

Si nosotras, tus oscuras golondrinas, disfrutáramos del bello don de la palabra, a gritos les pondríamos los calificativos que por tan caligulálico acto se merecen.

No pudiendo hacerlo así, esperamos que otros hombres levanten por nosotras sus voces y pongan a esos sádicos en el basurero que les corresponde, que los reciclen en la cultura, en el cuidado de la Naturaleza y en la empatía y amor hacia los seres vivos.

¡Ay, añorado Bécquer! Ojalá se levanten las plumas de los que, como tú, subliman con la poesía el dulce batir de nuestras alas y el piar de nuestros hambrientos polluelos, y vean en nuestro periódico regreso la continuidad de la belleza y la vida.

 

Una golondrina

Villares de la Reina (Salamanca)