Martes, 18 de diciembre de 2018

En recuerdo de una gran maestra

Leonor Ruipérez Cristóbal, ejemplo de educadora para nuestro tiempo decadente

Para empezar, me translado a su primer año de magisterio y la dejo hablar. Al hilo de sus palabras me permitiré breves comentarios y cuñas explicativas en letra cursiva y negrita. Siento la necesidad de hablarla y traerla a nuestro mundo paralizado:

  • ME HICE MAESTRA

“En 1º de abril de 1914, (hace un siglo) me posesioné de la escuela que conseguí por libre oposición, en las primeras realizadas y cuando aún no había cumplido los 22 años de edad. La escuela elegida (la primera que hubo en el pueblo) -por conveniencias de proximidad a mi ciudad natal- era mixta y correspondía a un pueblecito, Terradillos, situado a dos kilómetros de la Villa ducal de Alba de Tormes, donde Santa Teresa de Jesús exhaló su último suspiro, en una de sus principales instituciones Carmelitanas. Conocidas son las reliquias existentes en ella (¡qué oportuna alusión a la gran Teresa! Que no se quede en celebración el recuerdo de los 500 años de su nacimiento). 

[Img #295081]Un entusiasmo desbordante alimentaba mi espíritu (¡cuánto necesitamos los maestros que lo inyectes a nuestra desmoralización actual!), repleto de teorías, que en tumultuoso oleaje querían exteriorizarse, produciendo la fiebre que pudiéramos llamar pedagógica, (contágianos esa fiebre, Leonor), tan frecuente en los comienzos de cualquier profesión. El choque con la realidad, el enfrentarme con aquella caricatura escolar, fue violentísimo, produciéndome una quietud y un marasmo desolador (que nuestro marasmo  no se convierta en prálisis permanente) .

Necesitaba reaccionar. ¿Cómo? Inyectándome una fuerte dosis de optimismo y de fe en el éxito de la misión que se me encomendaba. Aquel estatismo fue desapareciendo y las luces de mi humilde saber fueron disipando las tinieblas para situarme ya, en las estancias luminosas de la cultura, en las cuales iba a empezar a caminar, vertiendo atómicamente, por no estar capacitada para más, las semillas para un progreso, siempre en marcha, siempre en evolución. (lo subrrayo todo en color)

En este estado de serenidad conquistada, di comienzo a mi obra, siendo el centro de mi estudio el conocimiento del niño, pues sabido es que "cuanto más se le estudie, más se le conoce, cuanto más se le conoce más se le ama, cuanto más se le ama mejor se le educa". (vivimos tiempos de mucha red y Whats App [Img #295084]pero de poco amor) Acerquéme a ellos; inspeccioné sus vidas complejas, analicé sus espíritus, palpé sus cuerpecitos; ( no hay recomendaciomes librescas, habla el corazón), vi con dolor, con amargura infinita sus defectos, sus anormalidades; con gran alegría sus destellos de inteligencia, de bondad. Una corriente de emoción me invadió, activando mi sensibilidad, poniéndola a flor de piel; y ya en este estado psicológico, me creí ligada a aquellas vidas infantiles, naciendo en mi un amor genérico entrañable, del cual surgió la firme promesa autopersonal de consagrar mis energías al perfeccionamiento de aquellos seres, a fin de contribuir, mejorando la infancia y desde tan modesta esfera al progreso de la futura generación humana...” (sacar lo mejor de nosotros mismos y sembrar aunque no veamos resultados, que no se apague el amor. Ensanchar los horizontes)

 “Son unas lineas del Anexo que acompaña al libro “Relato de mi vida” que escribió Leonor, desde los 86 a los 90 años. En dicho anexo, que envió en 1935,  al entonces ministro de Instrucción Publica, Marcelino Domingo, para solicitar su traslado a Jaén, a modo de pequeña MEMORIA, explica su pedagogía con los primeros alumnos en Terradillos, un prodigio de pedagogía totalmente activa, sin otros medios que la propia naturaleza y el dictado de su inteligencia y creatividad.

  • ¿POR QUÉ  HABLAR DE LEONOR?

Mi madre Leonor murió en 1990, a los 98 años y cumpliría 123 años el 28 de Abril. Me siento impelida a suplir la intención del malogrado Enrique de Sena cuya muerte le impidió escribir un artículo sobre esta gran maestra, compañera de la suya. También me parece necesario mostrar ejemplos de educadores que con muchas dificultades, se empeñaron en un trabajo, difícil siempre, para que sirvan de acicate a los maestros y profesores de hoy, en unos momentos tan problemáticos para la Educación sobre todo la Pública, que  con razón han sembrado pesimismo en el conjunto de los que se dedican a esta loable tarea tan poco reconocida.

Porque siempre ha sido difícil la Educación Pública a causa no sólo de su delicado cometido, también y mucho por las excesivos intereses políticos, económicos, religiosos y sociales que presionan para que se deteriore y desaparezca en pro de la iniciativa privada. Sería el mayor desastre que podríamos sufrir junto al deterioro de la sanidad, protección social, investigación, pilares para un estado de bienestar; desastres que aumentan progresivamente la desigualdad social, la brecha entre ricos y pobres y destruyen los logros en derechos humanos e igualdad por los que se ha luchado y derramado tanta sangre, durante muchos años. Es preciso que toda la sociedad tome conciencia de este peligro y nos unamos para la lucha en todos los campos y con los medios de que ahora disponemos.

  • HITOS DE SU VIA DOLOROSA

La vida de mi madre fue muy difícil y dolorosa, aunque ella supo mantener siempre una admirable fortaleza junto a una habitual simpatía. Muy pocos años ejerció con reconocimiento y paz pues como sabemos, la rerrible Guerra incivil castigó a los maestros de un modo especial. Había que acabar con la cultura y el medio más rápido era segar a los educadores con muertes ignominiosas, injustos encarcelamientos, destituciones, multas, persecuciones, depuraciones, calumnias. Mi madre y su hermana fueron encarceladas en Noviembre de l 936 y penadas por inicuos Consejos de Guerra, sin abogados defensores, cumpliendo parte de su condena en inhóspitos penales. Salieron con libertad condicional en 1940 porque todas las cárceles se abarrotaron con los nuevos presos de la otra mitad de España aunque se habilitaron muchos conventos y colegios para contenerlos.

Salió de la cárcel sin saber que su esposo Paco, exilado en Francia, había muerto veinte días antes,  a consecuencia de una pulmonia que había sufrido en un campo de concentración, donde le confinaron con muchos españoles cuando los nazis empezaron a invadir Francia. A los cuatro años de la muerte de su esposo, murió de apendicitis, Julita, su niña de 15 años, un dechado de belleza y bondad que había renunciado voluntariamente a estudiar el bachillerato por ayudar a la madre en el cuidado de los demás hijos y primos con los que se transladó a Salamanca para que pudieran seguir los estudios. Cada ocho dias tenía que presentarse en la Policia o en la Cárcel hasta que terminó el periodo de libertad condicional. Los sufrimientos que habían acompañado a los hermanos y sobrinos jóvenes de Leonor durante sus largas prisiones en penales insalubres y mala alimentación, fueron adelantando sus muertes y así mi madre desde los 46 años no dejo los atuendos negros y el largo manto de gasa que cubría su cabeza hasta la cintura. La orfandad de sus hijos y los escasos recursos junto con el dolor, el hambre, el miedo de la guerra, se prolongaron durante toda la dictadura y en este contexto Leonor, sacando fuerza de debilidad, logró casi sin recursos que sus cuatro hijos terminaran con éxito carreras y oposiciones.

  • LEONOR RENUNCIA A LA ALTA PEDAGOGA

Leonor quiso dedicarse a la Pedagogía en la Escuela Superior del Magisterio y en la Institución libre de Enseñanza, pero en su viaje a Madrid comprendió que los recursos familiares no podrían satisfacer los gastos. Ello no impidió que en  el camino más modesto que siguió se convirtiera en “una gloria del magisterio” según las palabras de D. Francisco Rodriguez. Su hacer como maestra ha quedado reflejado en sus memorias y en el añexo que acompaña que luego reflejaré sucintamente y de lo que fue está gran mujer y maestra, dan fe algunos artículos de El Adelanto y del periódico peñarandino La voz de Peñaranda, del año 1919,  que voy a insertar en este artículo.

[Img #295090]Su destitución del Magisterio duró 16 años, hasta que Ruiz jiménez, ministro de Educación, permitió por decreto la reincorporación de los destituidos. Ejerció entonces desde los 62 a los 70, nunca en Salamanca, salvo los primeros meses, en el poblado de Vistahermosa, a donde tenía que transladarse, con su comida, en el autobús que salía de la Plaza, hasta el Arrabal, y desde aquí andando hasta el poblado, todos los días del año. Continuó su magisterio en Avila (Casavieja y Madrigal). Su entusiasmo pedagógico renació a tenor de su innata juventud y entrega. Murió a los 98 años, llena de dulzura y lucidez. Como había vivido.

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Inserto más abajo los recortes de El Adelanto y de la Voz de Peñaranda del año 1919, el primero recibido de un nieto de Doña Victoria Adrados, que vive y ejerce su profesión en Zamora. Leonor en la pequeña “memoria” enviada a D. Marcelino Domingo alude a este acto: “Esta lección, reflejo fiel de mi labor diaria en un oscuro medio rural..., se escuchó con la complacencia del Sr. Presidente de la Asociación provincial del Magisterio Salmantino, organizadora del cursillo”.

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El siguiente recorte figura en “Relato de mi vida” de Leonor. Ella hace alusión al acto que se celebró en Peñaranda en el escrito enviado a Marcelino Domingo: ”Fui invitada e intervine en un acto público que tuvo lugar en esta ciudad de Peñaranda el 16 de diciembre de 1919, en pro de la creación de escuelas graduadas, disertación que se recoge en el extracto muy sucinto, en la página de un folleto que a tal fin se publicó posteriormente”.

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Enmarcado con un recuadro de línea roja están las palabras del corresponsal de Peñaranda, en el Adelanto citado de 1919. En el añexo de “Relato de mi Vida” cuenta otro acontecimiento casi simultáneo que completa su personalidad: Un concurso literario en el que fue premiada:

[Img #295087]“El 22 de este mes y año, se celebró en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca un certamen pedagógico, al cual presenté un trabajo literario, cuyo tema fue "Necesidad de desarrollar amor a lo bello. Influencia que ejerce la poesía". El premio consistía en un diploma y algunas obras de Menéndez Pelayo, regalo de Gascón y Marín. Asistí al acto, que resultó grandioso, como simple espectadora, y en la seguridad de no ser agraciada, máxime cuando, desierto el primer tema, se designó premiado para el segundo al insigne poeta Rodríguez Pinilla. Después, al escuchar que el lema "Escuela, Poesía y Amor" era otro de los premiados y a continuación mi nombre, la emoción y sorpresa que recibí fue grandísima y la satisfacción –a qué negarlo- no menos intensa.

No puedo prolongar este artículo indefinidamente aunque me queda mucho por decir. Quisiera, no obstante,  añadir algunas palabras más sobre su pedagogía. Seguimos escuchándola:

  • SU ACTUAL PEDAGOGÍA DE HACE 100 AÑOS

“Pasaron unos días de observación y tests espontáneos, pues los de Binet y Simón y algunos más que después estudié no se conocían en aquella época, que corresponde al año 14; y desde entonces acá, la Pedagogía y su aplicación ha evolucionado como todas las ciencias (me avergüenza lo poco que conocemos en España sobre la pedagogía actual, teniendo tantos medios para acceder a ella)

[…]” En marcha la escuela, había que trabajar en tres grupos simultáneamente, cosa si no difícil, de constante actuación, de continua actividad para la maestra, la que tiene que disponer de grandes dosis de energía a fin de vigilar la labor de unos, mientras se trabajaba directamente con otros. Siempre ha sido mi firme propósito vencer el aburrimiento, que la quietud o ausencia de hacer, invade a los niños”.

Me voy a referir a algunas materias, aunque en todas, sus técnicas obececen a los mismos principios:

Sobre la lectura: […] “Atendí siempre, además de a la modulación y entonación de la frase, a la comprensión de los pensamientos, para lo cual, previa consulta por los niños en el diccionario, de las palabras dudosas, hacíamos resúmenes orales y a veces escritos, cuando el tema contenía algún interés….”.

Geografía, física:[…] “Al no existir en la escuela apenas material de enseñanza, tomábamos de la Naturaleza, siempre pródiga, el que ésta posee más económico, más real […] Procuré en toda ocasión que vieran, que palparan, que asociaran sensaciones, que la enseñanza entrara por los sentidos,[...] Es inexplicable que la intuición no se haya puesto en práctica constante por los educadores de todas las épocas, pues es de lógica espontánea mostrar las cosas que se quieren dar a conocer[…] Tuvimos que vivir en el siglo XVIII y tuvo que existir un hombre, PESTALOZZI, que produjo una verdadera revolución en la enseñanza. Otros muchos cooperaron con anterioridad, simultánea o posteriormente, Rousseau, Spencer, Loke, Frobel, el Padre Girad, Bain, etc. He aquí algunos nombres inolvidables en la ciencia de la educación”.

Aprovechar los fenómenos naturales cotidianos:  “El raquítico local que teníamos por escuela, poseía la gran ventaja de tener sus ventanucas orientadas al mediodía. Como no había vivienda enfrente, contemplábamos el horizonte y sus cambiantes perspectivas de luz y de color, cuya observación a los pequeños les producía la inmensa satisfacción de conocer un retazo de esta Naturaleza tan generosa en la presentación de motivos para sus trabajos de redacción, algunos de ellos pintorescos de verdad”.

Geografía, Historia en vivo:”[…] Un mapa de España diseñado sobre la arena; límites físicos, cordilleras, ríos. La península se encuentra sin habitantes de existencia histórica. Un grupo de niños, con todo su babaje cultural invade este terreno virgen, después de recoger a su paso por Grecia y Roma los rudimentos de una cultura primitiva. Son actores de una comedia histórica y ya en posesión del conocimiento.

"Los Iberos en España" primero; la venida de los Celtas después y su establecimiento en nuestra Patria. Mezclados entonces los niños, representantes de uno y otro pueblo, forman en el centro tribus que se llaman Celtíberas. En esta forma fueron, pues, aprendiendo en lecciones sucesivas, con sumo placer, las nociones de Historia de España […] Con la arena por material, formaban montañas, cordilleras, desfiladeros, etc. Con agua, se hacían ríos, lagos”.

Trabajo comlementario en clase: “Estas lecciones eran afianzadas después en la clase con resúmenes y dibujos en los que se tendía, a destacar en la medida de lo posible el colorido que correspondía a aquellos paisajes. Para otras lecciones simulábamos viajes por tierra o aéreos, estos para la contemplación de ciertos fenómenos como los volcánicos, de observación directa peligrosa. Después de conseguir fijar el conocimiento, hacían los niños resúmenes escritos, que ellos redactaban, siendo de esta forma los autores de sus libros. El estudio de la Geografía descriptiva lo completaban con el manejo y ejecución de mapas”.

[Img #295080]Resumen de sus métodos activos: “proporcioné a los niños una enseñanza intuitiva; además "activa"; que fueran ellos los principales actores de su cultura, ejercitando como dice Pestalozzi, las fuerzas internas del alumno; procurando según Dupanloup "hacer decir y hacer". La enseñanza ha de ser además racional, práctica y repetida; a fin de gravar, fijar ideas fundamentales y aunque en menor número bien comprendidas, pues vale más como decía Montaigne "una cabeza bien hecha que bien llena”

Salvo en contados grupos de profesores, estamos a mucha distancia de estas palabras y experiencias que se hicieron hace un siglo.

Podíamos cuestionarnos los porqués de esta decadencia y mucho más cómo remediarla, pero necesitaríamos un profundo, lúcido, sincero y humilde análisis de la realidad de nuestra educación, cultura, lctura; de la situación de nuestro profesorado: dignidad, competencia, ilusión. compromiso; del aprecio, valoración y colabolación de los padres; de la permisividad y miedo a los alumnos en el hogar y en la escuela; del descuido, menosprecio y falta de dedicación del gobierno a la educación pública; del clima de corrupción moral que como una marea apestosa lo impregna casi todo. Querer es poder, sigamos el ejemplo de esta mujer.