Jueves, 24 de enero de 2019
Ciudad Rodrigo al día

Emotivo repaso de Andrés Duque por su vida a través de un cuento

CIUDAD RODRIGO | La Peña mantuvo el lugar de arranque de la velada pese a que ya no existe el Árbol Gordo

[Img #224720]> El pregón íntegro de Andrés Duque se puede leer aquí: http://salamancartvaldia.es/not/70407/pregon-integro-de-andres-duque-para-la-pena-puerta-del-desencierro/

El pre-Carnaval Cultural 2015 contó en la noche del martes con el Pregón de la Peña Puerta del Desencierro, que corrió a cargo de Andrés Duque, originario de Alberguería de Argañán, que en la actualidad vive en Bilbao. Andrés Duque es un gran aficionado a la tauromaquia que fue novillero en sus años jóvenes, como él mismo relató en su pregón.

La velada arrancó de una forma especial para la Peña Puerta del Desencierro, ya que su tradición era reunirse en el Árbol Gordo y desde allí ir hacia el Teatro Nuevo. Sin Árbol Gordo, los miembros de la Peña se reunieron en el mismo lugar de siempre, deparando una nueva imagen con el ‘Árbol Flaco’ que hay allí en la actualidad.

En la comitiva hasta el Teatro también participaron el pregonero Andrés Duque, así como los Porteros Mayores, distinción que se concede a farinatos ya jubilados que han destacado por su labor carnavalera. En este Carnaval 2015 tienen esa consideración Agustín Cruz Rojo y Ángel San Máximo López, quienes estuvieron acompañados de sus Madrinas de Honor, María Luisa Cruz Corral y Nieves San Máximo. Ellos cuatro serán homenajeados de forma especial en la mañana del Lunes de Carnaval tras el encierro matinal.

[Img #224663]En su camino hacia el Teatro Nuevo, la comitiva –abierta por José Ramón Cid Cebrián a la gaita y el tamboril- se detuvo en la sede de la Peña, situada en el inicio de la calle Madrid, para tomar perronillas y un vaso de vino. En ese paseo también participaron integrantes de El Botón Charro vestidas de charras, que en el Teatro Nuevo estuvieron en el escenario.

En lo que se refiere al acto en sí, fue abierto por el presidente de la Peña, Julio Sánchez Alfonso ‘Julete’, quién tuvo un recuerdo especial para el poeta José Antonio Martín Sánchez, que fue pregonero en su día de la Peña y que falleció el año pasado. Asimismo, ‘Julete’ también mencionó el Árbol Gordo, lugar emblemático donde quedaban.

A continuación, tomó ya la palabra Andrés Duque, quién, con un bello fondo musical, realizó una intervención muy personal, relatando aspectos de su vida, pero de una forma diferente, en forma de cuento. Así, el pregonero contó al público congregado en el Teatro Nuevo –algo menos que en los pregones que allí tuvieron lugar el viernes y el sábado- “el sueño de un niño”.

Con todo lujo de detalles, Andrés Duque –visiblemente emocionado durante casi toda la intervención- relató para empezar la primera vez que llegó desde su pueblo hasta Ciudad Rodrigo, acompañado de su padre, para descubrir los toros en la Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo, que al niño le pareció “el templo magnífico del toreo”. Aquel día, aquel niño, “vivió momentos de auténtica y pura genialidad; el arte en su esencia más pura”. En aquel momento, “el mundo cambió para él”.

Tras ese tramo, el pregonero tuvo palabras para los Porteros Mayores, Ángel San Máximo López y Agustín Cruz Rojo, quienes, por su experiencia como corredores de encierros, “conocen el miedo que viene detrás y saben controlarlo para no dejar que las piernas se disparen por si solas porque si corres y no piensas en realidad corres sin haberlo decidido”.

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Andrés Duque añadió que los porteros “han sentido y oído el bufido del toro cuando éste les ha rozado con la humedad de su aliento en las pantorrillas, cuando el toro les ha puesto el hocico a medio milímetro de sus talones”.

El pregonero relató posteriormente como aquel niño se fue a estudiar al Instituto Fray Diego “para completar la bonita historia de su vida que se había iniciado un sábado de Carnaval”. En el Fray Diego, conoció a María Victoria, a quién “quiso con ternura”.

Desde ese momento hasta el final, Andrés Duque relató sus andanzas taurinas, empezando por hablar de El Bolsín, “hospicio taurino de sus sueños que instalado en el Café Moderno del Arrabal de San Francisco protegía a los capas de la soledad y del hambre”. Andrés Duque, manteniendo siempre el relato en tercera persona, recordó su intervención en el Bolsín, donde no tuvo todo el éxito deseado.

En el siguiente tramo de su pregón, explicó su relación con Santos Ortiz Caballero ‘Santitos’, deparando algunas anécdotas curiosas, como cuando fueron a una pensión. Ya en la recta final, evocó su gran tarde en Humanes de Madrid, que a aquel chico “se le ha quedado en la memoria, en el recuerdo eterno, aquella escena a hombros de las gentes que le aupaban con alborozo y dijeron más tarde que interpretó el toreo verdadero, cogiendo el ritmo y el temple con facilidad para torear en mandones redondos, templados con exquisitez, ligados sin mácula”.

Por último, terminó explicando con orgullo la cantidad de personas de Ciudad Rodrigo que se habían congregado en Humanes de Madrid aquel día. Andrés Duque recibió una larga ovación por parte del público asistente, que quedó emplazado al Lunes de Carnaval, para el homenaje a los Porteros Mayores.