Miércoles, 19 de febrero de 2020

La Semana de la Movilidad, y la realidad

Nos hemos acostumbrado a señalar días con la intención de reivindicar problemas ambientales o sociales. Y digo acostumbrado porque parece que ya forman parte del calendario como otro “festivo” más que se repite todos los años. Y aquí estamos ante otra “Semana de la Movilidad”, que empezó siendo el “Día sin mi coche” habitualmente repleto de problemas de tráfico. Este año el lema es “Una calle mejor es tu elección”.

Este tipo de días, parece casi insultante recordarlo, pretenden que reflexionemos sobre nuestra forma de vida, la del “mundo rico”, y los problemas que conlleva, para buscar soluciones entre todos. Olvidamos con frecuencia que el planeta Tierra NO es infinito, sólo tenemos este; que NO es nuestro por mucho que algunos se empeñen en ello, sino que tenemos que COMPARTIRLO con todos los seres vivos que lo habitan; y los riesgos derivados de nuestra actuación no ponen en peligro al propio planeta sino a TODA la vida que este sustenta.

Por ello, afrontar los problemas derivados de la forma de desplazarnos por el planeta es capital, pero no podemos seguir contemplándolo desde una perspectiva parcial y estética. El modelo de ocupación del territorio que adoptamos (como el urbanismo), el modelo económico, el modelo social, costumbres como los horarios y la forma de trabajar, el ocio, la movilidad, la alimentación, etc., forman un todo que hemos de examinar de forma global para corregir los efectos negativos. Problemas que exigen sacrificios; por ejemplo desplazarse caminando, en bicicleta o transporte público en Salamanca para algunos es un esfuerzo casi sobrehumano de dimensiones épicas.

Se suele asumir sin más que actuaciones como subvencionar la compra de vehículos, por ejemplo, es muy positivo para la cada vez más escuálida industria española. Pero ello sólo consigue más vehículos circulando y que el problema ambiental crezca. Y por si acaso lo hemos olvidado al final no parece un buen negocio, en 2013 el combustible, todo él importado, para mover esos vehículos nos costó 40.000 millones de euros.

Descendiendo a la actualidad local es más que preocupante que los dos partidos políticos presentes en el Ayuntamiento no entiendan cosas que parecen muy simples. Partiendo del lema de este año “Una calle mejor es tu elección”, el emplazamiento de un aparcamiento, como el de Garrido, influye en muchos aspectos. Como ya recordé hace unas semanas, este barrio es muy denso y mal dotado de espacios libres en su interior. La vegetación, y especialmente el arbolado de gran porte, es un elemento capital que proporciona salud, calidad de vida a los ciudadanos y aporta nuestro granito de arena en la lucha contra la contaminación y el cambio climático. Vista la experiencia en el diseño de plazas tras la construcción de aparcamientos subterráneos, estos terminan siendo incompatibles con árboles de gran tamaño, aparte de que se suele destruir los existentes. Por eso buscar otra ubicación más adecuada, cuando ello encima es más que posible, resulta una obligación cuando menos moral. La contaminación mata.