Miércoles, 28 de octubre de 2020

La oposición al aparcamiento de Garrido

En el frenesí de obras municipales cercanas a las elecciones municipales, hay algunas que encuentran contestación social en diferente grado. La última es el aparcamiento subterráneo para residentes en el Parque de Garrido, uno de los escasos espacios verdes en el interior del barrio de Garrido. Es llamativo el gusto municipal por destruir zonas verdes, y con sombra (si se cuida el arbolado y no se deja languidecer, claro) aunque no parece que la ciudadanía en general se inquiete mucho por esto. Seguramente en el subconsciente salmantino se mantiene la idea de que son espacios perdidos que debería convertirse en viviendas, sí esas que están vacías en una cantidad notable pero que tienen un precio prohibitivo, cosas del mercado. Cortar una avenida durante un año para construir un aparcamiento parece ser poco menos que un delito.

Garrido es uno de esos espacios de la ciudad que necesitan una actualización, una rehabilitación. Nació al calor del desarrollismo español, basado en la industria automovilística aunque a nadie se le ocurriera pensar en ello al no dotar de garajes a las nuevas viviendas, cuando no se demandaban equipamientos. Lógicamente pensar en zonas verdes era perder espacio. Con el paso del tiempo el barrio se ha quedado anticuado, cada vez menos atractivo para las necesidades actuales.

En una ciudad que pierde población, y en la que muchos barrios, algunos muy céntricos, se despueblan lentamente y envejecen, lo más adecuado sería promover su rehabilitación, mejorando la calidad de su vivienda, dotarlos con los equipamientos necesarios, o aprovechando mejor los existentes pero que el despoblamiento va infrautilizando (y evitar crear nuevos barrios, más lejanos, que necesitan equipamientos que ya tenemos en otros sitios).

Justamente en esa clave debería repensarse el barrio de Garrido. Según el Plan de Movilidad la ocupación de la calle por las noches es de las mayores de la ciudad, por lo que se justifica crear aparcamiento para residentes. Generar un plan de rehabilitación del barrio, con amplia participación e implicación social, debería ser la solución ideal. En él se debería incluir criterios para crear aparcamiento que permita liberar espacios públicos, y no destruirlos, incluso recuperar espacios llenos de coches que ayuden a mejorar la calidad de vida. Y hay que resolver con imaginación el problema de su coste desde la perspectiva del beneficio social y no del privado. Se está demasiado acostumbrado a que aparcar sea gratis, y ello no puede seguir así, pero no todo el mundo está en condiciones de pagar los precios de la iniciativa privada (sea venta o sea alquiler). Recuperar la calle para la mayoría de la gente: los niños y jóvenes, los mayores, las mujeres (ya que los hombres adultos parecen no quererlo).

Animo a los ciudadanos que no están a favor de construir ese aparcamiento en el Parque de Garrido, a que sigan con su lucha y empujen al resto a buscar soluciones más adecuadas para todos. Estoy con ellos que hay ubicaciones mejores: avenida de Federico Anaya, Alfonso IX. Los Cipreses, etc. Convertir el barrio de Garrido en un espacio a la medida del ser humano y no de la máquina creo que es beneficioso para todos.