Sábado, 28 de noviembre de 2020

A vueltas con el uranio

        Los antis son inasequibles al desaliento. La verdad es que necesitan muy poco para poner en marcha una campaña. Media docena de militantes, una mesita, unos folletos y ya hacen el ruido suficiente para aparecer en todos los medios de comunicación. Ahora Ecologistas en acción ha vuelto a la carga contra la mina de uranio de Salamanca. Hace tiempo que dejé de preguntarme por qué se les da tanta cancha. Y no me vengan con los derechos de las minorías y la libertad de expresión, porque en democracia los proyectos políticos, las quejas y protestas acerca de cuestiones de interés general se canalizan a través de los representantes elegidos por el pueblo. Y las ilegalidades se denuncian por la vía judicial.         

       Los que se oponen a la explotación de Retortillo enviaron en marzo a la Comisión de la Unión Europea y al Parlamento Europeo una larga carta denunciando infracciones, malas aplicaciones y peligros apocalípticos. En ella dicen, por ejemplo: "Los   seres   vivos   y   especies   protegidas   sufrirán   un   incremento de   procesos   asociados   a   la  contaminación  radiactiva,  como  el  aumento  de  la probabilidad de  cáncer".  Las movilizaciones, de escaso seguimiento popular por cierto, son promovidas por una plataforma denominada Stop Uranio. Su presidente, José Luis Moreno Gutiérrez, es responsable de la Asociación Ecologista EL Alcornoque, que tiene su sede en Hoyo de Manzanares, Madrid. Le pregunté por correo electrónico quiénes componen la plataforma y me respondió que "numerosas personas de las localidades cercanas" y que el partido Equo y Ecologistas en Acción "han sido decisivos en el conocimiento y seguimiento de toda la actividad técnica y burocrática que la empresa Berkeley ha tenido (y tiene) con las distintas administraciones". Para mí, el párrafo más significativo de su respuesta es el siguiente: "Entre sus miembros todos y todas destacamos el tener como único objetivo intentar luchar por la no implantación de la citada explotación, así como publicitar el conocimiento de sus nefastas consecuencias entre la sociedad circundante".      

       El fondo del asunto, que desconocen seguramente hasta los propios "ecologistas", es que hay fanáticos que pretenden empobrecernos. Para ellos, cuanto peor, mejor. Que vivimos en una democracia imperfecta no es una opinión sino un obviedad que nadie con dos dedos de frente puede refutar. Que de ello se aprovechan los caraduras que saben explotar los mecanismos electorales, los privilegios de sus cargos y la forma de torcer las leyes a su conveniencia, también. Por ejemplo, algunos partidos, los principales sindicatos, bastantes oenegés y no pocas asociaciones vecinales. Son siglas rancias y de nula eficacia en la solución de problemas ciudadanos pero altamente eficaces a la hora de destruir. Porque tienen fácil amedrentar a los indocumentados. ¿Qué respondería usted si le preguntasen acerca de instalar junto a su casa un foco de cáncer? Pues que no, naturalmente. Véase la actitud del Ayuntamiento de Boada y su moción contra la mina de uranio. Nadie les explica que ese catastrofismo es injustificado. He aquí algunos datos sobre el uranio recogidos de la web sanitaria Geosalud*, respaldada por profesionales del más alto nivel técnico de Centroamérica y países de habla hispana del Caribe:

       "El uranio es una sustancia radiactiva que ocurre en forma natural. Forma parte de las rocas, tierra, aire y el agua y se halla en la naturaleza en forma de minerales.

       "El uranio ocurre en su dieta normal, de manera que siempre habrá cierto nivel de uranio en su cuerpo.

      "El uranio ocurre naturalmente en el medio ambiente. Las actividades humanas, el viento, corrientes de agua y volcanes pueden mover uranio de un lugar a otro y así cambiar los niveles a que usted está expuesto.

      "En seres humanos y en animales expuestos a altos niveles de uranio no se observaron tasas de cáncer mayores que lo normal. El Comité de Efectos Biológicos de la Radiación ionizante indicó que comer alimentos o tomar agua con cantidades de uranio normales es improbable que produzca cáncer.

      El riesgo –como para cualquier otro producto o sustancia, incluidos el alcohol, el tabaco o el chocolate– está en la desproporción o el exceso de las dosis. En el caso del uranio, sólo son potencialmente dañinas cuando ha sido convertido en metal, principal combustible de la energía nuclear. A los interesados, supongo que una minoría ínfima, les remito a otro artículo que publiqué sobre este mismo tema ("Atómicos") en Salamancartvaldia.

         La campaña actual "NO al uranio, SI a la vida" es casi tan absurda como la de "NO al agua, SÍ a la vida". Suena a parodia, pero así son los argumentos de esta gente. El uranio es un elemento omnipresente en la naturaleza. Como la energía nuclear. Me remito otra vez a la anécdota que conté acerca de Hawking, considerado el físico más sabio del siglo veinte. Asistí a la rueda de prensa que ofreció Stephen Hawking en Salamanca a finales de los años ochenta. Ya entonces se comunicaba mediante un sintetizador instalado en su silla de ruedas. Una reportera preguntó al insigne físico si no le parecía peligrosa la energía atómica. Hawking compuso la respuesta con el teclado del ordenador y la emitió de forma educada pero contundente: “Señorita, todo lo que físicamente somos y todo lo que nos rodea es energía atómica. Y proviene del Sol.”

        La tramposa y eficaz propaganda de la izquierda radical tiene todas las de ganar frente a una pésima política de comunicación de los partidos de derechas, que por simpleza o por tiquismiquis dejan siempre el campo libre a sus rivales y no les responden con contundencia cuando son agredidos o cuando sus proyectos son tergiversados. Si triunfasen todas las tonterías anti, ya sean patrocinadas o espontáneas y vinculadas o no a los antisistema, seguiríamos en la antigüedad y de antífona.

*(http://geosalud.com/Ambiente/Radiacion/uranio.htm")