Sábado, 15 de junio de 2019

Elvira Sánchez: "La llegada de los niños saharauis es una experiencia inolvidable"

Las familias de acogida afirman que su llegada aporta muchísimo tanto a los padres como a los niños, puesto que son dos formas de vida totalmente opuestas

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La familia de Elvira Sánchez, arqueóloga de profesión, lleva acogiendo a un niño saharui desde hace ya tres años, su nombre es Mohamed, tiene 11 y como afirma su 'madre' es un niño muy abierto y sociable que no tiene problemas con nadie. 

Lo que podría ser un obstáculo en su integración es el idioma, pero al ser ya el tercer año que Mohamed llega hasta Salamanca entiende y habla el castellano a la perfección. "Cuando llegó lo que más le sorprendieron fueron cosas tan comunes para nosotros como el abrir el grifo o el abrir una nevera y ver todo lo que contiene", señala.

La estancia se prolonga unos dos meses desde mediados de junio hasta agosto y "es un como un hijo y merece la pena totalmente" explica Elvira Sánchez. "Aprendemos mucho de Mohamed proque al ser una cultura completamente distinta tienen otros hábitos de vida como dejar las cosas, compartir, amistad, cariño y por encima de todas, está el sentimiento de solidaridad y el trato de respeto hacia familia, es una experiencia muy bonita" comenta la 'madre'.

Mohamed se complementa muy bien con los otros dos hijos de Elvira, Elvira y Miguel, y para Mohamed son sus hermanos, es un niño muy querido por todos. La idea de comenzar a acoger fue del matrimonio que querian ayudar a estos niños y pensaron que la mejor forma de hacerlo eran acogiendo a uno de ellos durante la temporada estival.

Otras familias:

Javier García explica que la llegada a casa de una niña saharui "fue idea de mis padres, lo hicieron porque querían ayudarlos y para intentar suplir todas las necesidades como pueden ser una buena revisión médica, oftalmólogo o dentista y complementar la pobre alimentación".

Explica que estuvo tres años, su nombre era Hanna; el primero llegó muy asustada y lo que más le sorprendió fue abrir el grifo y poder ir a una piscina, era todo nuevo para ellos, "es como si a nosotros nos llevan al espacio". El español lo aprenden poco a poco y para compelentar eso las familias cuentan con guías de árabe-español.

"Era una niña muy obediente y no hacía nada que no le dijeras, lo único malo era la timidez hasta que se suelta tardo un tiempo pero luego era todo alegría y transimitía buenas energías". En la actualidad mantienen muy buena relación con la niña, se escriben cartas y se llaman periódicamente.

La principal razón de su llegada fue subsanar todas las necesidades y para la familia, "tomar conciencia de lo que tenemos y apenas valoramos". A la vuelta es una mezcla entre felicidad y añoranza porque dejan aquí a una 'familia' y felicidad por volver a ver a su familia real, afirma Javier García.

Urbano Sánchez Sánchez:

La asociación de acogida de niños saharauis de Béjar cuenta con ocho niños entre los ocho y 12 años que están pasando el verano en distintas familias de la provincia de Salamanca.

Las razones más significativas de comenzar a traer niños desde el Sahara hasta Salamanca fueron la pobreza o el calor que azota esa zona del desierto en verano con temperaturas que por el día superan los 50 grados y para poder cubrir todas las necesidades médicas de cuales allí carecen como pueden ser el dentista, oftalmólogo o una revisión médica completa.

Los niños no tiene ningún problema de adaptación en Salamanca, pero sí les chocan cosas como el simple gesto de pulsar un botón y que se encienda una luz, la posibilidad de que salga agua de un grifo o la comida, puesto que allí es muy básica.

Tanto para los 'padres' como para niños son experiencias muy bonitas de vivir, los niños siempre quieren volver se lo pasan muy bien y apreden cosas de la vida en España y en cuanto a las familias suelen repetir todas porque la experiencia les llena y porque tienen una manera muy distinta de vivir la vida.