Viernes, 19 de abril de 2019

Misioneros

VÍDEO 'Los héroes no existen"

Todavía no hace muchos años, hablar de misioneros o de misiones resultaba anticuado y mal visto. Hoy en cambio, hablar de misioneros es poner sobre la mesa la vida y actividad de unos hombres y mujeres que, junto con la actividad de Caritas, muestran el rostro más amble de la Iglesia, y un campo de acción respetado y reconocido por todos.

El próximo domingo celebraremos en Ciudad Rodrigo, conjuntamente aquella diócesis y Salamanca, la jornada de los misioneros diocesanos de ambas comunidades diocesanas. El lema dice algo así como “Con ellos hemos sido enviados nosotros”. Ellos nos representan y cumplen en sus lugares de destino la obra de amor y de servicio hacia los más pobres y necesitados, que deberíamos realizar nosotros, o que por lo menos debemos compartir con ellos los afanes misioneros. Son más de trescientos hombres y mujeres servidores de la mejor solidaridad humana, y testigos del amor y misericordia de Dios para con todos los hombres. ¿Cómo no vamos a alegrarnos y a reconocer y celebrar su gran generosidad y entrega en beneficio de cuantos tienen necesidad de su amor y testimonio?

En esta misma semana, hemos tenido en Burgos unos días de reflexión y de convivencia, con cerca de ciento cincuenta misioneros y misioneras, que han sido testimonios presenciales de su gran cariño y compromiso con los países, culturas, religiones y comunidades de todo el mundo, y que han animado a los conferenciantes a fijarse en ellos para expresar el valor de “salir a las periferias”, como nos invita el Papa Francisco casi cada día, y como lo hizo solemnemente con su carta exhortación pastoral Evangelii gaudium, es decir,  La alegría del Evangelio.

Los ponentes han sido todos primeros espadas y han dado realce a la 67ª Semana de Misionología, organizada conjuntamente por el arzobispado y la Facultad de Teología de Burgos, y por las Obras Misionales Pontificias de España, y en la que hemos participado con gran satisfacción y aprovechamiento misioneros y misioneras de todo nuestro país, y algunos incluso de otros continentes.

Nos acompañó en la apertura el nuncio, embajador del Papa en España, y en ella nos ilustraba magníficamente sobre el documento del Papa, que servirá de base para elaborar el Proyecto del Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española para el próximo cuatrienio, el encargado de redactar, junto con un equipo, dicho Plan Pastoral, es decir el secretario general de Conferencia Episcopal, Don José María Gil Tamayo. Nos ofreció su conferencia, bajo el título de “La propuesta del Papa Francisco: una Iglesia en salida”, como un proyecto ilusionante de misión.

El secretario general de Caritas Española nos habló de la misión como la tarea de “Evangelizar a los pobres y dejarse evangelizar por ellos”, tarea que llevan a cabo magníficamente todos los misioneros y en nuestro caso los más de trece mil misioneros españoles.

El miércoles fue el turno de los periodistas, y tuvimos la suerte de contar con la gran comunicadora, testigo de fe y de misión, Cristina López Schlichting, que nos ilustró a base de ejemplos de misioneros cuyo conocimiento y trato personal ha marcado su vida, poniendo el acento en lo que es más propio de los misioneros que, aunque realizan grandes servicios de solidaridad, se distinguen sobre todo por las motivaciones profundas que los mueven, para ofrecer satisfacción a los hombres y mujeres con los que conviven y a los que sirven, dando respuesta a su “Nostalgia del rostro de Dios”, manifestado fundamentalmente en la presencia y cercanía de la persona de Jesucristo.

Las jornadas han estado plagadas de mesas redondas a base de testigos misioneros, que han ilustrado con su propio testimonio de servicio, la realización práctica de lo expuesto en las ponencias, y han puesto de relieve el rostro más amable y atractivo de la Iglesia. Y han sido también la muestra de una humanidad que, fundamentada en su grandeza de alma, y en la de otros hombres de buena voluntad, mantiene en pie la firme esperanza para el futuro de nuestro herido y dolorido mundo.