Sábado, 28 de noviembre de 2020

Sorpresas y crisis

Ahora que se vislumbran luces al final del túnel traigo a colación la crisis, el tema estrella de este último lustro.

La crisis nos pilló por sorpresa, ¿quién podía esperar un desastre semejante? –dicen la mayoría de los responsables de la cosa–. Aquí no pasa nada –llegaron a manifestar ciertos imbéciles con muy altos cargos.

Una ventaja de escribir para Salamancartv.com es que voy a cobrar lo mismo si escribo un artículo original que si reproduzco algún texto publicado anteriormente en otro medio. Este es el caso del texto que ahora reproduzco. Lo publiqué hace casi veinte años, en 1994 en la sección Tribuna Abierta deLa Gaceta de Salamanca. He aquí los primeros y los últimos párrafos:

“Las medidas correctoras adoptadas en los últimos lustros para corregir las desigualdades de la economía y la distribución de la riqueza han sido ineficaces. Parece claro que la causa de la situación no está en la escasez deproducción (el motivo más grave –casi el único– de los problemas de supervivencia hasta mediados de este siglo), así que hay que buscarla en otro sitio. Simplificando la complejidad de factores determinantes a lo largo de la historia, puede decirse que en la actualidad la economía es víctima en casi todo el planeta de una enfermedad incurable; padece un cáncer generalizado en sus principales órganos vitales: el cáncer de la mediación. 

El primer síntoma del cáncer apareció con la industrialización y la fabricación en serie. La utilización incontrolada de recursos naturales y la explotación tecnológica de la agricultura y la ganadería fueron otros factores decisivos que distorsionaron el proceso original de obtención, producción y reparto de los recursos. Las células cancerosas se fueron multiplicando en proporción continua con la automatización y la cibernética. Y con el desarrollo de la electrónica y las telecomunicaciones no tardó en llegar el turno del sector terciario o de los servicios.

“El mal radica en que ha disminuido proporcionalmente la parte más importante del proceso económico, el capital humano, mientras que ha crecido la parte del intercambio económico que menos valor añade y que se reparte entre menos: el de la intermediación.

“Es ineludible la generalización del cáncer y, como consecuencia,  la muerte del sistema. No es que no valgan ya los parches, es que hasta la cirugía más agresiva nada tiene que hacer. Las consecuencias resultarán más o menos perniciosas para unos sectores que para otros, y puede que algunos no lleguen a enterarse, pero el proceso es universal.

“¿Qué vendrá después? Lo que permitan quienes tienen poder de decisión. Confiemos en que sepan ver el horizonte. A mi modo de ver, las nuevas fórmulas de la economía se basarán en el retorno al trueque. Al fin y al cabo fue la primera manifestación de desarrollo económico, y las desgracias que nos acucian se deben a que no creció armónicamente sino a que padece hipertrofia e intoxicación.”

Escribí lo que antecede, repito, hace casi veinte años. Si alguien quiere comprobarlo o tiene curiosidad por leer el texto completo puede acudir a la hemeroteca de La Gaceta y encontrará en la página 4 del jueves 15 de diciembre de 1994 el artículo que titulé “El cáncer de los intermediarios y el desprecio de las ideas”. Porque otra cosa que también dije es que a quienes pensamos, maldito el caso que se nos hace.

Sorpresas... Ilustración