Día Internacional del Hombre

Una de las bondades de preguntarse cosas es que se acaban conociendo distintos aspectos que de otra manera pasarían desapercibidos, porque tampoco se destacan lo suficiente, en la actualidad, en los medios de comunicación. Eso ocurre, por ejemplo, con la fecha del 19 de Noviembre.

En 1992 surgió por parte de un profesor universitario de EEUU, director del Centro de Estudios Masculinos, la propuesta de dedicar un día para visibilizar los problemas, que pasaban desapercibidos a la sociedad, del que siempre se había considerado como “sexo fuerte”. A través de estudios y cifras reales se fue admitiendo que las características propias de los hombres hacen necesario el abordaje de soluciones específicas. Fue al final del siglo XX, concretamente en 1999, cuando ya se reconoció de hecho por Naciones Unidas y por la Organización Mundial de la Salud, apoyado por programas de la UNESCO, la urgencia de afrontar esos temas creándose esta fecha para celebrar el Día Internacional del Hombre. A esta iniciativa se van sumando cada vez más países, y se espera que se extienda y se generalice.

El interés inicial surgió porque los datos demuestran que, a pesar de la participación tradicional del género masculino en la actividad tanto social como laboral, todo esto no se refleja en una mayor calidad. Su esperanza de vida es inferior a la de las mujeres (en España, por ejemplo, es de 79’60 años, frente a 85’07). Así mismo, sufren enfermedades y lesiones que son más exclusivas de ellos. Este es el caso del cáncer de próstata, o el testicular, (de los que apenas se habla en los medios de difusión, ni se dan a conocer medidas de prevención). Incluso en otras dolencias que afectan en mayor número a las mujeres, como el cáncer de mama, por citar tan sólo un ejemplo, no se hacen referencias a que también pueden padecerlo los hombres, por lo que no se dedican programas específicos. Además, se producen mayores porcentajes de accidentes laborales al desempeñar con mayor frecuencia oficios y profesiones de riesgo, algunos de ellos ocasionando la muerte. También hay más fallecimientos por violencia física, más incidencia de hombres dedicados a la mendicidad y viviendo en la calle, o sometidos a exclusión laboral; incluso, tema muy desconocido, mayor porcentaje de suicidios en varones.

A partir de esta realidad, se comenzó a trabajar en lo que, desde el 2009, se consideran bases fundamentales, que son:

  • Propiciar la creación de modelos masculinos positivos en la sociedad, acordes con los tiempos, de forma que también se beneficien de estos enfoques las nuevas generaciones de niños.
  • Resaltar la contribución positiva de los hombres en las distintas esferas de la sociedad: vida familiar, laboral, comunidad, medio ambiente, etc.
  • Mejorar la salud física y emocional de los varones, alargando su esperanza de vida y disminuyendo el índice de suicidios.
  • Hacer patente la discriminación social que padecen los hombres en algunas esferas, como estar sometidos a gran presión por altas expectativas, escasez de servicios sociales que cubran algunas de sus necesidades, modificar legislaciones que les desfavorecen de hecho, poner en evidencia fraudes sufridos relacionados con la paternidad, etc.
  • Mejorar las relaciones y favorecer la igualdad de género.
  • Fomentar la creación de un mundo seguro en el que puedan desarrollarse las personas.

Partiendo de estas premisas, se decidió dedicar cada año a centrarse y estudiar más a fondo un aspecto con el fin de intentar mejorarlo, pues al parecer no se destinan presupuestos oficiales específicos para afrontar los problemas concretos de hombres y pequeños. Tampoco están acostumbrados a pedir ayuda cuando tienen dificultades.

Uno de los asuntos más preocupantes, reconocido por la OMS, es precisamente el de la salud tanto física como mental. Por ejemplo, se cometen tres suicidios en varones frente a cada uno en mujeres, y en algunos países la proporción llega a ser de cinco a uno. Del medio millón de personas que mueren por violencia, más del ochenta por ciento son varones, ya sean niños o adultos.

Ante cifras como estas, pienso que todas las personas tenemos familiares que son padres y abuelos, algunas incluso hijos, nietos o parejas, la mayoría de nosotros nos relacionamos con compañeros de trabajo, vecinos, amigos o distintos profesionales... Conocer estas problemáticas hace visible la fragilidad del sistema, y estas iniciativas nos permiten acercarnos y sensibilizarnos ante situaciones que nos afectan a todos de lleno. Al fin y al cabo, de sociedades avanzadas y maduras es dar soluciones a las necesidades de la ciudadanía, y está bien que fechas como ésta nos lo recuerden.