La obra 'La casa de Bernarda Alba', de Federico García Lorca, llenará el  Liceo

Interpretada por Ana Fernández, Ruth Gabriel, Zaira Montes, Rosario Pardo, Montse Peidro, Marina Salas, Mona Martínez y Consuelo Trujillo

La Casa de Bernarda Alba es una obra dividida en tres actos en la que, tras la muerte de su segundo marido, Bernarda Alba decide recluirse y guardar rigurosísimo luto, tanto ella como sus cinco hijas

El Teatro Liceo continúa este fin de semana con su programación escénica con una obra de Federico García Lorca, “La casa de Bernarda Alba”. Una producción dirigida por José Carlos Plaza e interpretada por Ana Fernández, Ruth Gabriel, Zaira Montes, Rosario Pardo, Montse Peidro, Marina Salas, Mona Martínez y Consuelo Trujillo. Será el sábado a las 20.00 horas, con las entradas agotadas.

La Casa de Bernarda Alba es una obra dividida en tres actos en la que, tras la muerte de su segundo marido, Antonio María Benavides, Bernarda Alba, decide recluirse y guardar rigurosísimo luto, tanto ella como sus cinco hijas. El luto es roto por la llegada de Pepe el Romano, que pretende a la mayor, Angustias. A partir de ese momento, se desatan celos y pasiones, desembocando en un final trágico, el suicidio de la más joven, Adela, quien no quiere someterse a la voluntad de su madre y piensa que su amado fue asesinado por su madre de un disparo. Bernarda, presume diciendo que su hija ha muerto virgen, poniendo por encima el concepto de honor y la reputación social, que la tristeza de la muerte de su hija.


Tal como explica el director de esta obra, José Carlos Plaza, “la historia de Bernarda y sus hijas, como nuestra historia, tiene sus raíces antes de su nacimiento. Raíces profundas, retorcidas, de un origen lejanísimo y perpetuadas por quién sabe que oscuros intereses. Es un origen ancestral que se sustenta en el miedo. Bernarda teme que todo cambie y ese cambio le haga perder su aparente e impuesta entidad, teme no saber qué hacer con una auténtica esencia vital que la desequilibre y por eso mantiene a fuego las normas con las que la educaron. Al igual podría decirse de sus cinco hijas, insertadas sin opción en un mundo inflexible y yerto pero cómodo, anestésico e inculto que las anula y por el que venden su libertad, salvo Adela y María Josefa, cuya acción de intentar realizarse es condenada con la muerte y la locura”.