Repsol combustibles en euforia a punto de explosión 

Como bien sabes, me llama la atención y me gusta aprender de las oportunidades que nos proporciona el pasado. En este caso vamos a intentar extraer conclusiones de la situación en la que se encontraba el brent en abril de 2020 y cómo afectó y afectará esto a Repsol y su cotización futura.

A mediados de abril de 2020, coincidiendo con el parón general provocado (o justificado) con el coronavirus, el precio del petróleo de Estados Unidos (WTI) se desplomaba a niveles históricos por la preocupación que provocaba la falta de espacio para almacenar los excedentes de producción provocados por el descenso de la actividad a nivel mundial.

Los contratos de futuros con vencimientos en mayo se colocaron por primera vez en la historia en negativo, por debajo de 0 dólares, llegando a los -2$.

A su vez, el petróleo que marca la referencia en los mercados europeos (Brent) se veía arrastrado por las caídas que acumulaba su homólogo americano, cayendo hasta los niveles más bajos vistos durante el último siglo y acumulando una depreciación del 75% respecto al precio marcado 12 meses atrás.

Ahora recordamos todo esto con mucha más calma de la que se vivía en aquel momento, pero eran tiempos de gran incertidumbre e incluso pánico, en los que no acompañaban en absoluto las noticias derivadas de la pandemia ni los pronósticos de la OPEP+, que tasaba la destrucción de demanda provocada por el Covid en más de 30 millones de barriles diarios. Y acordaba reducir la producción en 10 millones de barriles diarios, con el fin de hacer frente a la falta de espacio para almacenar los excedentes.

Durante los meses siguientes, aproximadamente desde abril hasta octubre vivimos la más violenta situación de pánico de las últimas décadas en torno al crudo, precipitando el precio del barril de WTI hacia niveles de 16 dólares y del brent en torno a los 18 dólares.

En la actualidad, apenas 18 meses después, ambos se mueven en zonas de 80$ por barril, acumulando revalorizaciones superiores al 100% durante los últimos doce meses y al 300% desde los mínimos vistos en los peores momentos de 2020.  Batiendo así, precios récord de los últimos tres años por parte del brent y de los últimos siete años por parte del WTI.

Llegados a este punto te preguntarás a dónde quiero llegar…

Pues bien, si con todos estos datos nos presentamos ante la cotización de cualquier empresa relacionada con el oro negro, veremos lo mismo que vamos a ver a continuación sobre el gráfico de Repsol.

Podemos identificar claramente un suelo o zona de compras marcada durante los meses de mayor pesimismo, que a su vez correspondía con niveles vistos en anteriores periodos de pánico y desde los cuales la cotización había puesto fin a las caídas en el pasado.

Entre abril y octubre de 2020 Repsol cotizó en varias ocasiones rozando los 5 euros, zonas de soporte para los analistas técnicos y lo que es aún más importante, lo hizo en medio de una fase de pánico.

Estas zonas de un gráfico y este sentimiento inversor haciéndoles compañía son clave a la hora de detectar puntos de entrada, pero a su vez resultan incómodas para nuestra mente racional que busca comprar cuando las cosas van bien (euforia) y vender cuando las cosas se complican (pánico).

Tanto la falta de conocimientos técnicos como la incorrecta interpretación del funcionamiento general de los mercados son dos de las causas principales de que más del 90% de los pequeños inversores acaben perdiendo dinero en la renta variable.

A día de hoy, Repsol cotiza en el entorno de los 11€, acumulando una rentabilidad superior al 120% desde los mínimos vistos hace un año. Pero la gran diferencia con la situación vivida hace un año no es esta. Sino que, en un periodo de euforia como el actual en torno a las fuentes de energía, la cotización de Repsol se encuentra muy cerca de resistencias.

Por lo tanto, podríamos concluir que, a pesar de que Repsol aun tenga recorrido hasta esos 12 euros que proyecta por análisis técnico, este preciso momento no es el mejor para posicionarnos compradores.

De hecho, en esos 12 euros está la clave, ya que, si en las próximas semanas se suaviza la euforia y se superan al alza, mejoraría indudablemente la situación para Repsol.

Por el contrario, si en las próximas semanas el encarecimiento de las fuentes de energía continúa copando todos los titulares y los precios reflejan rechazo en niveles de 12 euros, sería buen momento para que quienes compraron en momentos de pánico recojan beneficios y se mantengan en liquidez de cara a una posible reentrada si se superan al alza con fuerza esos 12 euros.