Las Arribes al día

Las plataformas de la España Vaciada de Castilla y León presentan en Aliste un nuevo modelo socio-sanitario

La propuesta se sustenta en cuatro pilares fundamentales: las personas, profesionales, estructuras socio-comunitarias y territorio

Juan Jesús Delgado, primero por la izquierda, fue el representante de Escuelas Campesinas de Salamanca en la mesa

La comarca de Aliste, zona que no ha parado de luchar contra el plan piloto de reordenación sanitaria de la Junta, se convirtió ayer miércoles en protagonista de la presentación de propuestas para un nuevo modelo socio-sanitario en Castilla y León, una propuesta que califican de “digna para nuestros pueblos” y que se sustenta en cuatro pilares: personas, profesionales, estructuras socio-comunitarias y territorio.

Cada uno de esos pilares fue presentado por las diferentes organizaciones que han participado en la elaboración del documento, entre las que se encuentra Escuelas Campesinas de Salamanca, además la Coordinadora Rural de Zamora, Colectivos de Acción Solidaria, la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública de Aliste y Jóvenes de Castilla y León.

En el primer pilar dedicado a las personas, que sustenta todo el modelo, pues “pone a las personas en el centro”, se destacó la necesidad de garantizar la atención presencial, sin cita previa, y la reapertura de los consultorios médicos en todos los pueblos. Remarcando que “quienes se tienen que desplazar son los profesionales sanitarios, no las personas de los pueblos”.

En lo que respecta a otro pilar vital, los profesionales, se abordaron incentivos para la cobertura de plazas de profesionales sanitarios, la especialización en medicina rural y la necesidad de dotar a los centros de salud y consultorios rurales de los medios materiales y humanos necesarios, así como la apuesta por equipos multidisciplinares coordinados, medidas que deben ir acompañadas de la revitalización de los consejos de salud.

En la parte “socio-comunitaria se puso el énfasis en la sociedad de cuidados y en la salud comunitaria, que no se centra sólo en la atención de las enfermedades, sino en la prevención, el bienestar de las personas y la protección de las estructuras comunitarias”. Entre las propuestas que se hicieron, se concretaron iniciativas para que los mayores residan en sus casas y la creación de estructuras sociales en los pueblos que den cobertura a las necesidades de las personas residentes, muchas de ellas mayores que viven solas.

En lo que respecta al territorio, “se abordaron las amenazas que afectan a este y, por tanto, a la salud comunitaria, y las alternativas para la reconstrucción de redes alimentarias desde el principio de la soberanía alimentaria, la apuesta por el modelo de producción agroecológico y otras iniciativas para recuperar la centralidad de lo comunitario. A este respecto, los programas de salud deben coordinarse con otras personas y profesionales como las que vigilan la calidad del agua y los alimentos y organizaciones que defienden el territorio”.

Finalmente se abordó la situación sanitaria de Aliste, expresando los asistentes la preocupación por la situación de emergencia con la pérdida de cuatro médicos, que de no ser cubierta su baja pondrán a la zona básica de salud de Aliste en una situación aún más crítica. Los alistanos denunciaron asimismo el trastorno y las deficiencias de la cita previa que les han impuesto: señalaron que tienen que llamar en repetidas ocasiones para conseguir pedir cita y poder ser atendidos. Un vecino señaló que recientemente tuvo que llamar hasta en trece ocasiones sin que nadie le cogiera el teléfono. Asimismo, se denunció que tras el plan de reordenación y la pandemia, algunos consultorios, como el de Lober, siguen cerrados, forzando a sus vecinas y vecinos a desplazarse fuera de la localidad si quieren ser atendidos. Por todo ello, se destacó la importancia de la lucha por la sanidad rural digna y el compromiso de seguir con la misma para combatir esta situación de emergencia sanitaria en la que se encuentran.