Cáritas denuncia que las personas sin hogar se encuentran “sin salida” ante un sistema de protección que no funciona 

La Covid-19 ha agravado aún más las dificultades permanentes que tienen estas personas para acceder a los derechos fundamentales

Presentación en Cáritas de la nueva campaña de personas sin hogar. Foto: Guillermo García San Miguel

Este miércoles se ha presentado en Salamanca la campaña de personas sin hogar. Han estado presentes Alfonso García, director de la casa de acogida ‘Padre Damián’ y David Martín del Molino, coordinador del centro de día ‘Espacio Abierto’. Con este, son ya veintinueve los años que Cáritas lleva desarrollando la campaña de personas sin hogar, siempre con el objetivo último de que toda persona viva con dignidad en un hogar propio. Cáritas sigue apostando por la centralidad absoluta de las personas en situación de sin hogar y por mantener la mirada de derechos de manera global.  

“¿Sin salida?” 

“Queremos destacar como eje central de la campaña 2021 que la vivienda es un derecho humano, necesario para preservar la dignidad de todas las personas. Incidiendo ante las administraciones públicas en la necesidad de garantizar el acceso y ejercicio de los derechos humanos de todas las personas; actualmente vivimos en un modelo socioeconómico que excluye a los más vulnerables y que genera desigualdad, son imprescindibles políticas públicas comprometidas.” Explica Alfonso García, director del centro de acogida Padre Damián. 

Los objetivos principales este año son: la participación y el empoderamiento como ejes trasversales. “El mensaje central de la campaña estos últimos tres años nos ha interpelado: ¿Y tú qué dices? Di basta. Nadie Sin Hogar.” En 2021 ponemos el acento en el “nosotros y nosotras” como sociedad.” 

La aparición de la Covid19 y la pandemia sanitaria que hemos vivido y seguimos viviendo, ha desatado una profunda crisis social, económica y humana que ya se constataba a raíz de la crisis de 2008, pero que a partir de 2020 nos ha sumergido en una realidad extraordinaria en la que las personas más frágiles y vulnerables viven con mayor crudeza la desprotección social y el acceso a los derechos humanos fundamentales. La realidad de las aproximadamente 40.000 personas en situación de sinhogarismo acompañadas por Cáritas y los 2.500.000 personas en situación de extrema vulnerabilidad que existen hoy en nuestro país como consecuencia de los efectos de la crisis, nos pide responder a los retos que esta emergencia humana. 

Como sociedad necesitamos reconstruir la vida desde el lugar común del nosotros y nosotras encaminado a un cambio de conciencia y de actitud ante el aumento de personas que se ven afectadas por esta desprotección en lo referente al acceso a la vivienda, a la salud, al empleo y a los servicios sociales.  

Nuevas realidades detectadas (datos de toda España)

En este ya más de año y medio desde que apareció la pandemia, el Observatorio de la Realidad Social de Cáritas Española ha constatado situaciones de una gran desprotección social, personal, afectiva o emocional. David Martín del Molino expone algunos ejemplos de este aumento de la desprotección y mayor vulnerabilidad son: 

Más de la mitad de la población activa acompañada por Cáritas (53%) está en situación de desempleo. 

En enero de 2020, 258.000 personas atendidas por Cáritas vivían en hogares que no han percibido ningún ingreso, 75.000 personas más que antes de que comenzara la presente crisis. 

El 67% de las familias atendidas por Cáritas dicen contar con ninguna o insuficiente información como para tramitar el Ingreso Mínimo Vital (IMV). 

Como consecuencia de sus precarias condiciones económicas, más de 700.000 personas acompañadas por Cáritas residen en hogares que no disponen de dinero para pagar la vivienda ni los suministros. A su vez, el 16% de las familias atendidas por Cáritas se han visto obligadas a cambiar de vivienda. 

Cerca de la mitad de hogares tienen graves dificultades para afrontar los gastos de alquiler o hipoteca (44%), así como los gastos de suministro asociados a la vivienda (47%), lo que supone un deterioro en sus condiciones de vida. 


Los mecanismos de protección se deben implementar y hacer reales por medio de: 

Facilitar el acceso al derecho a la protección social en los procesos administrativos, en los plazos, en la flexibilidad, en los espacios, etc.). 

Garantizar el ejercicio del derecho a la protección social, a través del desarrollo y adaptación de sistemas de prevención, protección y seguimiento desde los servicios sociales, y con herramientas como el acompañamiento social, etc. 

Garantizar el acceso y disfrute del derecho a la justicia en los casos de vulneración de sus derechos.  

Junto a ello, un sistema de protección social adecuado debería: 

Desarrollar medidas de carácter preventivo, y no meramente asistenciales. 

No limitarse a facilitar el acceso a prestaciones económicas, sino ser una verdadera herramienta de cambio y mejora de la vida de las personas, incluyendo medidas de acompañamiento social a corto, medio y largo plazo. 

Tener en cuenta la participación de las personas vulnerables en el diseño de las políticas públicas que desarrollan sus derechos humanos. 

Incluir y pondrá en valor acciones de evaluación y coordinación. 

¿Qué puedo hacer yo? 

Ponte en el lugar del otro. 

Ofrece espacios de cuidado de las personas que acompañas. 

Oportunidad que se nos presenta: un cambio de modelo. 

Avanzar hacia una sociedad de los cuidados. 

Interesarme desde respeto y cercanía por las relaciones de exclusión.  

Acercarnos a realidad asociativa y comunitaria sumándonos a iniciativas  
de ayuda-participación. 

Favorecer espacios de debate, reflexión y acción en torno al sinhogarismo que ponen de relieve esa realidad. 

Programa de personas sin hogar en Cáritas Diocesana de Salamanca  

Cáritas dispone de dos recursos complementarios en la atención a las personas sin hogar: el centro de acogida ‘Padre Damián’ y el centro ‘Espacio Abierto’, que a su vez confluyen en un trabajo en red con otros servicios de la entidad para tratar diferentes realidades. Padre Damián y Espacio Abierto son dos espacios físicos diferentes, pero con los mismos objetivos: acompañar procesos de cambio y trabajar por la dignidad de las personas. 

El Centro de Día Espacio Abierto’ supone el primer paso para la acogida y recuperación de la persona vulnerada. Desde hace 14 años, en un entorno educativo y motivacional, acompañamos a las personas en situación de exclusión social proporcionándoles los medios para que puedan satisfacer sus necesidades básicas no cubiertas de higiene y alimentación, mientras promovemos el inicio de procesos de cambio y de mejora de su situación personal. De esta manera, se favorece directamente su integración social o se facilita su incorporación a programas más estructurados y exigentes como es Padre Damián. 

Casa de Acogida ‘Padre Damián’   se trata de un recurso residencial que, desde hace más de 22 años, trabaja desde la idea de proceso y de acompañamiento intensivo, durante el tiempo que se considere necesario, hasta que las personas puedan iniciar una vida autónoma. Desde este recurso, más allá de la necesaria asistencia, ofrecemos los medios necesarios para potenciar la inserción de las personas en la sociedad a través de un acompañamiento que favorece su promoción personal, socio-cultural y laboral. 

Datos generales hasta el momento respecto a la intervención con personas sin hogar: 

Se ha acogido a 531 personas, de las cuales, el 82% son hombres. El 60% son españoles. 

Hay personas de todas las edades, desde 20 a 70 años, aunque la mayor parte se encuentra en la franja de edad entre los 40 y 60 años. De las 531 personas, 104, un 18% acudía a Cáritas por primera vez. 

FOTOS: Guillermo García San Miguel