Odiar el fútbol, o quererlo, eso es de lo más romántico.

En enero de 2011 escribí sobre “11 razones para odiar al fútbol”, descubriendo otras 11 razones para quererlo. Veamos algunos recuerdos:

 

 ·       “¡Confiamos demasiado en los sistemas y muy poco en los hombres!”, apuntó Disraeli. 

·       “El que hace una pregunta parece tonto por cinco minutos, el que no la hace es tonto toda su vida”.  

·       “Es más sencillo desplazar un río que cambiarle su carácter”. 

·       “Todo reverso tiene asimismo su reverso”, es un “pensamiento zen” como para que el fútbol nos siga dando razones para odiarlo, aunque lo sigamos disfrutando en las televisiones.  

·       Que yo sepa nadie pide controles electrónicos para todas nuestras actuaciones como ciudadanos, y no me parece tan grave que un árbitro se equivoque de buena fe, igual que no todas las infracciones de tráfico se sancionan, ni tampoco se castigan todas las acciones negativas de un ciudadano: tirar papeles en plena calle, escupir en el suelo, aparcar en zona prohibida… 

·       Aunque nunca le perdonaría al fútbol que se convirtiera en algo que no es fútbol, que acabase siendo una manifestación fanática, racista, nacionalista, exclusivista…

·       Porque el fútbol no les pertenece a unos pocos por más dinero que tengan. ¡El fútbol es de todos…! Esta manifestación es la más contundente que puedo esgrimir. Pero cada cual la interpreta a su favor y la manipula.

Salamanca, 15. Octubre. 2021.