Quejas porque la reforma del Aulario de San Isidro “no soluciona los problemas del edificio”

Este colectivo critica que “no han habilitado una entrada para personas discapacitadas, ni reubicado o acondicionado el aula de música situada en la planta baja”
Foto de archivo de la entrada principal del Aulario de San Isidro

El Frente de Estudiantes de Salamanca ha mostrado su malestar por la reforma del Aulario de San Isidro, ya que “se trata de un mero lavado de cara que no soluciona muchos de los problemas reales del edificio”.

En este sentido, argumentan que “no han habilitado una entrada para personas discapacitadas, ni reubicado o acondicionado el aula de música situada en la planta baja. Tampoco han tocado la conserjería, donde no hay aislamiento térmico suficiente como para asegurar unas condiciones de trabajo dignas, pero sí hay goteras”.

Además, aseguran que hay aspectos que han empeorado: “se han dejado cables al aire, techos sin terminar y materiales — tanto de obra como mobiliario de aula— en espacios comunes. A esto se suma la suciedad generalizada que ha quedado por los plazos a los que se han tenido que enfrentar los trabajadores. Así, se pueden ver manchas de cemento en los suelos de los baños y en los espejos, y restos de pintura en las puertas”.

Comunicado del Frente de Estudiantes de Salamanca 

Desde el Frente de Estudiantes mostramos nuestro rotundo rechazo a la imagen que se está intentando vender de la reforma del Aulario de San Isidro, ya que se trata de un mero lavado de cara que no soluciona muchos de los problemas reales del edificio.

Tras mantener, a petición nuestra, numerosas reuniones con los responsables para transmitirles las exigencias de los estudiantes, la Universidad de Salamanca ha faltado a su compromiso. No han habilitado una entrada para personas discapacitadas, ni reubicado o acondicionado el aula de música situada en la planta baja. Tampoco han tocado la conserjería, donde no hay aislamiento térmico suficiente como para asegurar unas condiciones de trabajo dignas, pero sí hay goteras.

Afirmamos que esta obra se trata de una fachada publicitaria porque incluso a pocas semanas de haber terminado la obra se pueden ver marcas de humedades en paredes que están recién pintadas, ventanas nuevas que no cierran y grifos que no funcionan.

Por si fuese poco, hay aspectos que han empeorado: se han dejado cables al aire, techos sin terminar y materiales — tanto de obra como mobiliario de aula— en espacios comunes. A esto se suma la suciedad generalizada que ha quedado por los plazos a los que se han tenido que enfrentar los trabajadores. Así, se pueden ver manchas de cemento en los suelos de los baños y en los espejos, y restos de pintura en las puertas.


La universidad se escuda en que no hubo tiempo suficiente para llevar a cabo el plan inicial, pero desde el Frente de Estudiantes nos preguntamos por qué no se adaptaron a otros plazos. Faltan elementos esenciales para el desarrollo normal de las clases, como son las persianas, sin las que resulta imposible ver cualquier proyección, y unas bancadas más ergonómicas.

Los estudiantes llevamos años quejándonos de ellas por los dolores de espalda que producen tras estar sentado más de cuatro horas seguidas. Sin embargo, les han incorporado enchufes. Agradecemos que se haya cumplido con este acuerdo, pero esperamos que no se use de excusa para evitar cambiarlas este próximo curso.

La universidad debe ofrecer a la comunidad universitaria en general y a los estudiantes en particular una infraestructura de calidad que no responda a intereses coyunturales. Se necesita una inversión a largo plazo y no parches que sanen la incomodidad de estudiantes de forma temporal.

La Universidad no solo ha incumplido su palabra, sino que tampoco defiende a sus estudiantes. Se ha instalado una terraza justo delante de la puerta del aulario, así como todo a lo largo de la fachada lateral. Si esto ya ha supuesto que se elimine el aparcamiento de bicicletas junto a la puerta y que no se puedan abrir las ventanas por el ruido, no queremos pensar en los problemas que supondría en caso de incendio. Aunque lo más alarmante en esta situación sería que no hay carteles con el plan de evacuación, señalización de salidas de emergencia, detectores de humo o pulsadores de emergencia.

Por último, el edificio sigue sin estar acondicionado para personas con movilidad reducida, algo que se viene denunciando desde el año pasado y que impide la incorporación a las aulas de los estudiantes en silla de ruedas. Por todos estos problemas que sufrimos en nuestro día a día, exigimos que se cumplan con las reivindicaciones de los estudiantes, a los que llamamos a la organización en torno al Frente de Estudiantes.