“Ranquines”, un proyecto de razón y corazón

Cuatro años, cuatro años han transcurrido desde que “Ranquines” pasase de ser un sueño a ser una realidad. Cuatro años desde que un proyecto cargado de humanidad y muchas, pero que muchas ganas, saliese adelante con el objetivo de cubrir una necesidad y llegar al corazón de muchas personas. A día de hoy son 160 las que han sido atendidas desde que comenzó, 75 de las cuales han sido solo en este último año.

“Ranquines” celebró el pasado 27 de septiembre su aniversario tras un 2020 que ha hecho historia. Un año marcado por una pandemia que ha puesto nuestra salud mental en jaque. Que nos ha recordado que es tan importante sentirse bien físicamente cómo mantener tu mente sana. Un año en el que para este proyecto las protagonistas han sido las personas participantes, cómo explicaba su coordinador: “Ésta ha sido desde el comienzo una de nuestras líneas de trabajo. Poco a poco, de diversas maneras, hemos ido creando espacios de participación y favoreciendo el protagonismo de las personas, que realizan su propio proceso personal de recuperación.”

Esta realidad ha sido palpable en algunas de las actividades que se han llevado a cabo, tales como un Grupo de Ayuda Mutua dónde brindarse apoyo de manera recíproca y pisos de inserción dónde las personas viven con independencia y autonomía, pero bajo supervisión.

“Ranquines” hace hoy balance y celebra todos los logros que ha conseguido. Aun así, quedan cosas por hacer y es el momento de mirar de mirar al futuro. Ahora ponen el foco en dos realidades que les preocupan especialmente y ante las cuales nos aseguran que no se van a quedar callados. En primer lugar, exponen y denuncian la vulnerabilidad que manifiestan las mujeres que padecen un trastorno mental. Muchas de ellas han sufrido algún tipo de violencia o han sido partícipes de algún episodio. Un dato que nos debería llevar a una reflexión personal y profunda y a exaltar la importancia del respeto mutuo entre nosotros.

A su vez, otro reto que se plantea el centro es la extensión de este proyecto a las zonas rurales, que consideran que también necesitan soluciones ante esta necesidad. El coordinador asegura que tienen la intención de adquirir una furgoneta, que les permita organizar el desplazamiento de algunas personas de los pueblos al Centro, así como la movilidad del equipo a realizar acompañamientos y actividades en diferentes lugares.

En este día de júbilo en “Ranquines” solo les queda decir gracias, al apoyo recibido, al compromiso de muchas personas, a la coordinación cada vez mejor con las administraciones públicas y el Sacyl y por supuesto a muchos voluntarios. Hoy miran al futuro con ganas de seguir creciendo y de seguir progresando en su labor. Y lo más importante, con ganas de seguirse ganando ese huequito en el corazón de todas las personas que han pasado por el centro, que no son pocas. Ese es y será sin duda el motor de su pequeña historia.

María Regadera Martín